En dicha carta, afirman que la aprobación de este impuesto agravaría las condiciones sociales que afectan a Guatemala, como la pobreza, la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico y la migración irregular.
“El Gobierno de Guatemala entiende los esfuerzos de la actual administración del Gobierno de los Estados Unidos y del Congreso para promover el desarrollo de su economía, promover el empleo local y aumentar la recaudación. Sin embargo, un impuesto a las remesas tendría un efecto negativo en los hogares, empresas y comunidades que expulsan migrantes”, dijo Arévalo.
Además, el presidente guatemalteco dijo que esta medida será contraproducente para los esfuerzos conjuntos que los gobiernos de ambos países han realizado para reducir la migración, garantizar un retorno sostenible de las personas migrantes y combatir a las redes de tráfico de personas.
Según el mandatario, recibieron con profunda preocupación dicha información, agregando que entiende el sacrificio que hacen las y los migrantes guatemaltecos que viven lejos de su país para sostener a sus familias.
“Las remesas son el fruto del amor y del trabajo de millones de guatemaltecos y guatemaltecas, que aún en la distancia siguen sosteniendo a sus comunidades, siguen apoyando a sus familias”, dijo.
El impuesto a las remesas se aprobó la semana pasada con una mayoría de 215 a 214 tras una larga sesión nocturna en la Cámara de Representantes. Ahora, el proyecto de ley deberá ser conocido por el Senado.
Originalmente, la propuesta de Trump era imponer un impuesto del 5 por ciento a las remesas, pero esta medida fue modificada, quedando un 3.5 por ciento.









