El Directorio de la Superintendencia de Competencia decidió cerrar filas alrededor de Javier Bauer Herbruger y rechazó la recusación presentada en su contra durante una sesión extraordinaria realizada el pasado 17 de abril. La reunión, que se extendió por más de cuatro horas, no sólo resolvió un conflicto entre directores, sino que también dejó clara la postura de la institución en un momento de tensiones internas.
En la sesión participaron los directores Luis Guillermo Velásquez Pérez, quien actuaba como presidente en funciones, Alfredo Skinner-Klée Sol, Jorge Mario González Paz y Jorge Alberto Santiago Chen Sam. El objetivo principal era analizar la recusación planteada por el director Edgar Guzmán contra Bauer, así como una excusa que el propio Bauer presentó para apartarse del caso.
El problema comenzó el 12 de marzo, dos días después de la renuncia del entonces superintendente Jorge Miguel Castillo Castro. Ese día, Bauer declaró públicamente que la elección del nuevo titular debía hacerse mediante una “convocatoria abierta”. Para Guzmán, esas declaraciones significaban que Bauer ya había tomado una postura antes de que el Directorio discutiera oficialmente el tema, lo que comprometía su imparcialidad.
Bauer defendió que sus palabras no representaban una decisión anticipada, sino una explicación general sobre cómo debería funcionar el proceso. En su planteamiento sostuvo que “la vocería institucional implica informar a la ciudadanía sobre hechos objetivos, marcos regulatorios aplicables, estado de situación institucional o eventos de interés nacional; es una actuación hacia afuera del órgano, de carácter meramente comunicacional”. También subrayó que “una cosa es la manifestación de conocimiento y otra radicalmente distinta la manifestación de voluntad”, al insistir en que informar no equivale a decidir.
El director también argumentó que en el momento de sus declaraciones no existía un proceso formal en marcha. Según explicó, “no puede fijarse el sentido de un voto sobre un asunto que todavía no existe como punto formal ante el órgano”, con lo cual rechazó la idea de haber anticipado una decisión. Además, advirtió sobre las consecuencias de aceptar la recusación y afirmó que “aceptar esta recusación enviaría una señal de que en esta Superintendencia se prefiere ocultar información antes que la rendición de cuentas”.
Dos votos a uno
Durante la sesión hubo opiniones divididas. Velásquez Pérez consideró que la forma en que Bauer se expresó podía interpretarse como una postura ya definida. En cambio, otros directores señalaron que no había pruebas suficientes para afirmar que se había adelantado a votar. También cuestionaron que la recusación buscara excluir a Bauer de todo el proceso de elección, lo que consideraron una medida exagerada.
Al final, la mayoría del Directorio decidió rechazar la recusación, con el único voto en contra de Velásquez Pérez. También rechazaron por unanimidad la excusa presentada por Bauer, quien había intentado apartarse por prudencia. Sobre este punto, el Directorio dejó claro que “no hay tertium genus jurídico entre hay causal procede y no hay causal no procede”, al considerar que no es válido excusarse sin una razón legal expresa.
Crisis en una institución que apenas comienza
Aunque la Superintendencia de Competencia es una institución nueva, su funcionamiento ha estado marcado por crisis desde el inicio. En lugar de mostrar estabilidad, ha acumulado conflictos internos y decisiones que han generado dudas sobre su forma de trabajar. Esto ha dificultado que proyecte confianza en un momento clave para su consolidación.
Uno de los episodios más evidentes ocurrió durante la gestión del superintendente Jorge Miguel Castillo Castro. Su paso por la institución estuvo rodeado de críticas, especialmente por decisiones como la propuesta de salarios de hasta Q75 mil para él y los integrantes del Directorio, así como señalamientos sobre contrataciones sin procesos abiertos. Estos hechos provocaron cuestionamientos públicos y dejaron un ambiente de tensión dentro de la entidad, incluso después de que presentara su renuncia.
La reciente disputa entre los directores Bauer y Guzmán muestra que esos problemas internos no se han resuelto. Más allá del caso de la recusación, lo ocurrido refleja desacuerdos más profundos sobrSupe cómo deben tomarse las decisiones y qué reglas deben aplicarse.








