Provocatio/ USAC: Historia y un compromiso pendiente

La comunidad universitaria sancarlista, comprometida con los ideales de cambio en favor del bien común, hubo de pagar con su vida por la represión desatada por el Estado guatemalteco en general, y por el ejército en particular. Muchos trabajadores, estudiantes, docentes y profesionales, brindaron su sangre por la construcción de una sociedad más justa y humana. La gran mayoría, desde una trinchera intelectual cuyas únicas armas fueron los libros y una convicción acerada por el conocimiento científico.

José Alfredo Calderón E.

enero 30, 2026 - Actualizado enero 29, 2026
José Alfredo Calderón E.

Si algo debemos agradecer a la Reforma Liberal de 1871, es el rescate laico de la universidad, pues clausuró la Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo y fundó la Universidad Nacional de Guatemala. Este cambio buscaba secularizar la institución, eliminando el control eclesiástico que el nombre Borromeo representaba.

Tras la Revolución de 1944, la institución pasó a llamarse formalmente Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), adoptando una orientación laica y social.

La universidad ha estado muy presente en la vida política, social y económica de la sociedad guatemalteca, desde los tiempos coloniales de su fundación en 1676, hasta nuestros días, en los que atraviesa una intervención espuria de agentes del sistema, vestidos con disfraz carnavalesco de supuestos académicos, siendo tan solo impostores, empezando por su jefe de clica, el usurpador mayor.

Personajes de valiosa impronta en la dinámica universitaria deben ser mencionados: José Antonio Liendo y Goicoechea, profesor de filosofía de la tricentenaria, quien entre 1767 y 1782, impregnó de otros pensamientos más laicos al pensa de estudios y la dinámica docente. Ya en vida independiente, egresados sancarlitas se erigieron en los primeros funcionarios y autoridades de las recién independizadas Provincias Unidas de Centroamérica, hasta la constitución de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847, durante el gobierno de Rafael Carrera. Años antes, Antonio Larrazábal y Mariano Gálvez, también habían dado su valiosa contribución al fortalecimiento de la universidad.

Institución protagonista también, en los grandes cambios políticos del siglo XX como lo son la caída del dictador de los 22 años, Manuel Estrada Cabrera, así como la del general Jorge Ubico. En el seno de la USAC se incubaron los intelectuales que, junto a obreros, capas medias y oficiales militares dignos, promovieron e impulsaron la gloriosa Revolución de Octubre, el único proceso democrático de la historia política del país.  La misma casa de estudios formó a muchos obreros y campesinos que antes no tenían acceso a estudios superiores y que, en los años sesenta, iniciaron el sueño de transformar este país por la vía revolucionaria.

La comunidad universitaria sancarlista, comprometida con los ideales de cambio en favor del bien común, hubo de pagar con su vida por la represión desatada por el Estado guatemalteco en general, y por el ejército en particular. Muchos trabajadores, estudiantes, docentes y profesionales, brindaron su sangre por la construcción de una sociedad más justa y humana. La gran mayoría, desde una trinchera intelectual cuyas únicas armas fueron los libros y una convicción acerada por el conocimiento científico.

Arrasaron con las instituciones democráticas, sindicatos, asociaciones obreras y estudiantiles, gremios profesionales y cualquier ciudadano de pensamiento crítico que, para el obtuso pensamiento de las hienas enquistadas en el poder, se erigían en el enemigo interno que construyó la Doctrina de Seguridad Nacional. Hoy, tristemente, en varias partes del planeta se revive esa desquiciada distorsión teórica, con criminales efectos en la población mundial.

Terminada la confrontación armada, en términos estrictamente militares, Estados Unidos ordenó el regreso a la “institucionalidad” permitida y mediante el brazo armado de las élites, utilizó una vez más, su principal mecanismo, otro golpe de Estado, promoviendo una Asamblea Nacional Constituyente bajo Estado de Sitio y gobierno de facto. Luego vendría la llamada apertura democrática, la cual, ya no utilizó el terror para capturar al foco de pensamiento reflexivo más importante del país: La Universidad de San Carlos, utilizando en cambio, un proceso de penetración y cooptación de cargos administrativos y docentes primero, y de estudiantes después.

La crisis de San Carlos es resultado de un proceso largo y minucioso, que inicia desde la rectoría de Eduardo Meyer en los ochentas, pasando por la manipulación y control de las asociaciones estudiantiles mediante la llamada “transitoria” y del STUSC, sindicato de trabajadores sancarlistas. El sinuoso camino se consolidó al edificar una red clientelar, corrupta y patrimonialista, que incluyó a muchos traidores a lo interno y externo de la USAC. No escatimaron ningún medio para cooptar y amedrentar, llegando incluso, al asesinato.

La imposición de Mazariegos en las fraudulentas (e incluso violentas) elecciones de rector en 2022, fueron el telón de fondo de una agonía que se prolonga hasta hoy. Un Consejo Superior Universitario ilegal y casi por completo a favor del usurpador, convoca a elecciones de rector para abril de este año, sabedores de la situación ya descrita, y confiando en el contubernio que tienen con el deteriorado y corrupto sistema de justicia, que se ha hecho de la vista gorda ante tanto atropello y acciones espurias de quienes siguen con el secuestro de la tricentenaria.

Invocando el pensamiento del gran Salvador Allende replico sus sabias e históricas palabras: ”Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”. Esto, amables lectores, no es posible sin el rescate del faro de luz que debe volver a alumbrar a una sociedad tan sufrida como necesitada.

¡Por una Universidad de San Carlos libre de sus captores y al servicio del bien común y los intereses populares!

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1 Comentario
  1. Avatar
    ppffperezsantos 8 meses

    El STUSC de la historia reciente ha demostrado estar consciente de la crisis que atraviesa la USAC y Guatemala en general, escribir sobre su papel desde Meyer lo creo inexacto, desde mi punto de vista su segunda debacle viene desde las administraciones de Medina hasta Alvarado Cerezo, después han nadado contra la corriente en medio de esa podredumbre, no reconocer la actual criminalización de lo que son objeto actualmente es preocupante.

Comentarios de la comunidad

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