Foto de portada MDIF.
El 29 de julio de 2022, 18 agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) allanaron la casa del periodista Jose Rubén Zamora, fundador de elPeriódico. Desde las primeras horas y a lo largo de estos tres años, medios y organizaciones de derechos humanos de todo el mundo han documentado los vejámenes que ha padecido durante más de mil días de injusto cautiverio. Hoy, a tres años de su detención, el grito sigue siendo el mismo: ¡libertad para Jose Rubén!
Su encarcelamiento fue solo un intento más de doblegarlo, de forzarlo al silencio. A lo largo de sus más de 40 años de ejercicio periodístico, Jose Rubén fue víctima de los recursos más viles del poder para castigar a la prensa: amenazas de muerte, el exilio –suyo y de su familia–, secuestro, acoso judicial, persecución fiscal y difamación.
Aunque Jose Rubén ha declarado que seguirá luchando y no se va a dejar vencer, tres años de castigo judicial por hacer periodismo, por decir la verdad, por poner luz sobre la podredumbre corrupta de un país, son un precio muy alto.
Bajo la dirección de José Rubén, elPeriódico publicó a lo largo de 27 años más de 1,500 investigaciones que desvelaron los abusos de poder de una élite política que veía el saqueo estatal como parte del paisaje.
Algunas de las investigaciones de elPeriódico fueron el punto de partida para documentar y acusar en Tribunales a grandes personajes corruptos. Una de las más emblemáticas fue “Un cuento de hadas sin final feliz”, un registro detallado sobre cómo la exvicepresidenta Roxana Baldetti pasó de vivir en una casa sencilla en la zona 5 de la ciudad de Guatemala a poseer un injustificado patrimonio de millones de dólares en solo diez años.
También develó cómo exministros de Otto Pérez Molina le regalaron un helicóptero valorado en US$3.17 millones, esa investigación sirvió como prueba en Tribunales en el caso “La Coperacha”, uno de los tantos procesos detenidos durante la gestión Consuelo Porras, la fiscal general más sancionada del mundo.
La investigación que lo conminó a la cárcel fue “La trama rusa”, una crónica que relató el arribo al país de un grupo de empresarios rusos a los que el expresidente Alejandro Giammattei entregaría una concesión minera a cambio de millonarios sobornos, esto dio lugar al caso “Alfombra mágica”, investigación que generó el despido y exilio de Juan Francisco Sandoval de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad.
Desde la prisión, Jose Rubén le contó a El País que en 2018 recibió una llamada del Ministerio Público (MP) con una propuesta de Consuelo Porras, quien lo invitaba un lunes al mes a su despacho para mantenerlo al margen de su próximo movimiento: el desmantelamiento de la FECI, la unidad anticorrupción más importante en los últimos años.
“La señora (Porras) quería expulsarlo (a Francisco Sandoval) del MP y que, cuando lo expulsara, yo estuviera neutralizado”, contó Jose Rubén a El País.
Cuando elPeriódico publicó “La trama rusa” todo cambió. Porras llamó muy enojada a Jose Rubén por última vez al MP y dejó de recibirlo en su despacho, en cambio ordenó que lo ubicaran en una gran mesa desde la que le contó que, “de niña, le habían enseñado a que nadie la machucara ni la humillara”, se lee en El País.
La revelación de Jose Rubén no es menor. Como periodista tenía acceso a información muy sensible, datos y conversaciones que pondrían en aprietos a las figuras significativas del poder, y aunque esto arriesgaba su medio, a su familia y su integridad física, no dudó en revelarlas. Privilegiaba el saber común a su propia seguridad. De ahí la necedad del sistema de mantenerlo al margen.
Desde el cierre de elPeriódico –en mayo de 2023– hasta hoy se han dejado de publicar más de 100 investigaciones, más de 100 relatos periodísticos que evidenciarían la corrupción estatal que pervive gobierno a gobierno, más de 100 textos que le permitirían a la ciudadanía crítica tomar decisiones más informadas y saber qué ocurre en rincones a los que solo los poderosos tienen acceso.
Periodistas y medios de comunicación insistimos en esa noble causa de hacer periodismo incómodo, pero nos sigue haciendo falta su voz, sus fuentes, sus conversaciones con el poder, su serenidad para enfrentarse a las mafias, su convicción férrea de poner en riesgo su vida y su libertad para que la ciudadanía sepa.
Aquí seguimos, alzando la voz y haciendo periodismo, hasta verlo en libertad.








