Aunque no pudo asistir presencialmente a la ceremonia por una orden de captura en su contra, derivada de una declaración de rebeldía emitida por la Sala Quinta de Apelaciones Penal en Guatemala, se hizo presente a través de un discurso. En él, Laparra reiteró su compromiso con la justicia y denunció la criminalización de operadores de justicia en su país.
“Hoy me niego a vivir con miedo. Me niego a rendirme. Estoy aquí porque la verdad sigue siendo nuestra aliada”, expresó en su mensaje.
El Allard Prize, entregado cada dos años, reconoce a personas o instituciones con una trayectoria destacada en la promoción de la transparencia, la rendición de cuentas y el Estado de derecho. En esta edición, Laparra compartió la nominación con el activista político congolés Andréa Ngombet y el periodista somalí Abdalle Ahmed Mumin.
Durante más de dos años, Virginia Laparra estuvo en prisión en Guatemala, detenida en represalia por su trabajo como fiscal anticorrupción. En su discurso, describió ese tiempo como una experiencia marcada por la tortura física y psicológica, el aislamiento y los intentos del sistema por quebrar su voluntad.
Desde el exilio, Laparra alzó nuevamente la voz para denunciar la cooptación del sistema judicial y el Ministerio Público (MP). Mencionó por nombre a otras personas que considera presas políticas, entre ellas Jose Rubén Zamora, Stuardo Campo, Eduardo Masaya y Luis Pacheco, cuyas luchas, dijo, no deben ser olvidadas.
“Este reconocimiento es también para todas las mujeres y hombres que siguen luchando, no solo en Guatemala, sino en cada rincón del mundo. A ustedes les digo: no se rindan, la lucha contra la corrupción y la impunidad siempre valdrá la pena”, concluyó.








