La crisis interna que atraviesa la Superintendencia de Competencia escaló este jueves al Congreso de la República. Durante una citación de la Comisión de Probidad y Transparencia, el superintendente José Miguel Castillo aseguró bajo juramento que Javier Bauer, presidente del Directorio de Competencia, le pidió que renunciara al cargo.
La denuncia surge en medio de una serie de controversias que rodean a la institución. Aunque la Superintendencia ya ha desembolsado Q4.6 millones en salarios y prestaciones durante los primeros cinco meses de 2026, todavía opera en oficinas prestadas, carece de un gerente administrativo y mantiene conflictos internos entre sus máximas autoridades.
A casi un año de la designación de sus autoridades, la Superintendencia aún no cuenta con instalaciones propias y funciona en espacios facilitados por el Programa Nacional de Competitividad (Pronacom). Además, sigue sin contratar al gerente administrativo que deberá coordinar las áreas financiera, administrativa y de recursos humanos.
La situación ha generado debate público debido a que entre enero y mayo de este año la institución desembolsó Q4.6 millones en salarios y prestaciones, incluyendo más de Q1.6 millones en pagos extraordinarios y retroactivos efectuados en febrero para el superintendente y los integrantes del Directorio.
Ante esta situación, los diputados interrogaron a Castillo sobre las razones que lo llevaron a presentar una carta de renuncia en marzo pasado y sobre posibles presiones recibidas para abandonar el cargo.
Inicialmente, el funcionario descartó haber sido víctima de una coacción directa. “En realidad coacción como tal no, pero… eh. Pero que pudiera ser catalogada como tal no, diputado”, respondió.
La afirmación provocó nuevas preguntas y el diputado León Felipe Barrera le pidió que aclarara si había existido algún tipo de presión. “¿Podría explicar un poco más por qué dice que no hubo coacción, pero sí está dando a entender que pudo haber presión o sugerencia?”, cuestionó.
El diputado Cándido Leal intervino de inmediato para insistir en el tema. “Hablemos de presión. ¿Tuvo presión de alguien para tomar esa decisión? Dígalo ahora, superintendente, le puede ayudar bastante”, expresó.
Seguidamente, el diputado Adim Maldonado señaló: “Porque pareciera que está mintiendo”, comentario que fue secundado por Barrera, quien agregó: “O pareciera que tiene miedo”.
Leal continuó presionando para obtener una respuesta más directa. “Por su semblante diga. Estamos en una comisión en la cual es una función muy importante, la cual le puede ayudar o perjudicar ante la Contraloría General de Cuentas. Por eso prefiero, para no entorpecer su vida ni su currículum en el futuro, díganos la verdad”, manifestó.
Tras varios minutos de intercambio, Castillo confirmó bajo juramento que Bauer le solicitó dejar el puesto. “Bueno, debido a que estoy en juramento, sí, quizá el director Bauer me pidió que renunciara en su momento”, declaró.
La afirmación representa la primera vez que el superintendente reconoce públicamente que recibió presiones para abandonar el cargo por parte del presidente del Directorio, quien podría haberse extralimitado en sus funciones debido a que la Ley de Competencia le obliga a actuar colegiadamente en cuestiones que atañe a la Superintendencia.
Bauer se defiende
La declaración provocó una reacción inmediata de Bauer, quien negó haber ejercido presión sobre el funcionario. “Yo voté por el superintendente Castillo, señor diputado. Y en ese sentido, yo incluso razoné el voto que el superintendente Castillo era el mejor candidato para el cargo”, afirmó.
Ante esa respuesta, el diputado Leal le preguntó directamente: “¿Entonces por qué le dijo que renunciara?”. Acto seguido solicitó a Castillo que repitiera su señalamiento.
“Sí, diputado”, respondió nuevamente el superintendente al confirmar que Bauer le había solicitado abandonar el cargo. “Ok, lo volvió a repetir”, señaló Leal. Bauer insistió en negar la acusación. “No hice esa sugerencia. La carta que presentó el superintendente Castillo indica que fue por motivos personales”, sostuvo.
El intercambio en el Congreso dejó en evidencia las versiones contradictorias entre las dos principales autoridades de la Superintendencia de Competencia. Mientras Castillo aseguró bajo juramento que Bauer le pidió renunciar, el presidente del Directorio negó haber realizado tal solicitud y sostuvo que cualquier intención de salida obedecía a razones personales manifestadas por el propio superintendente.
Guzmán acusa a Bauer de promover una narrativa falsa
Durante el desarrollo de la citación, el director Edgar Guzmán, cuestionó públicamente la conducción de Bauer y aseguró que existe una campaña para presentar a la institución como paralizada.
“Superintendente, si en dado caso necesita accionar o denunciar, hágalo, porque aquí cada uno de nosotros tenemos responsabilidad por 20 años que puede ser administrativa o penal, pero es importante para que una institución funcione tenga reglas claras. Si nosotros como Superintendencia vamos a pedirle reglas claras a los agentes económicos, somos nosotros los que debemos dar el ejemplo”, afirmó.
Guzmán señaló que en las últimas semanas se ha difundido la idea de que la Superintendencia se encuentra entrampada debido a la falta de elección de un nuevo superintendente, una narrativa que atribuyó directamente a Bauer.
“En esta comisión quiero dejar claro ante los medios de comunicación que en los últimos días ha venido instalándose una narrativa de que la institución está estancada y entrampada, y esa narrativa ha sido difundida y promovida por el director presidente Javier Bauer, que en medios de comunicación irresponsablemente ha dicho que al no elegirse un nuevo superintendente la institución está entrampada, cosa que hoy quiero aclarar ante la Comisión de Probidad y los medios de comunicación que no es cierto”, declaró.
Según Guzmán, la entidad cuenta actualmente con las autoridades necesarias para operar. “Hay un Directorio integrado, hay tres directores titulares, hay tres directores suplentes, hay un superintendente que está acá y todos estamos devengando un salario. Todos tenemos derechos, obligaciones y atribuciones que cumplir basados en la ley. Entonces no hay excusa válida para que en diciembre la institución no pueda entrar en funcionamiento”, afirmó.
El director también criticó los escasos avances alcanzados por la entidad pese a contar con recursos públicos asignados. “La institución hoy cuenta con cerca de Q45 millones de presupuesto y para mí es penoso que en este momento, al cumplirse un año de haber sido designado, no contar con una oficina, un asesor jurídico, no contar con lo más esencial que cualquier autoridad de la función pública debería contar”, señaló.
Finalmente, atribuyó esa situación a decisiones tomadas dentro de la dirección de la institución. “Pero esto es consecuencia de las decisiones erróneas, de la soberbia, la arrogancia y sobre todo de las actuaciones irresponsables que por fortuna constan en actas. La verdad llega más temprano que tarde y yo creo que hoy se está viendo en realidad ante el país qué está pasando detrás de la Superintendencia de Competencia”, concluyó.








