Piden al STEG respeto al altar en memoria de las 41 niñas calcinadas en el Hogar Seguro

Este miércoles, un grupo mujeres guatemaltecas se autoconvocaron frente al altar de las niñas en la Plaza de la Constitución, un espacio que honra la memoria de las 41 niñas calcinadas el 8 de marzo de 2017, hecho ocurrido dentro del Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

Jovanna García

junio 4, 2025 - Actualizado junio 4, 2025

El acto fue motivado por denuncias de apropiación y profanación del lugar por parte de miembros del Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG), quienes, según reportes en redes sociales, habrían colgado ropa interior y calcetines en las cruces del altar, además de dejar basura y orinarse en el sitio.

Rosa Gallardo, integrante de la colectiva Plaza de las Niñas y una de las mujeres que ha resguardado este espacio durante más de ocho años, denunció públicamente estas acciones. “Volvemos a este recinto porque hay gente que no sabe la historia, a pesar de que ha salido en las noticias (…) Según reportes, había calzones y calcetines en las cruces. Quitar los lazos, orinarse aquí… eso es violencia. Apesta a orines y hay un montón de moscas”, expresó con indignación.

Gallardo insistió en que el altar no es solo un espacio simbólico, sino un sitio sagrado donde se honra la memoria desde una cosmovisión ancestral. 

“Honrar la memoria no es solo poner velas y flores. Honrar la memoria también es hacer presencia, es seguir el ejemplo de lucha de nuestros pueblos, de las niñas y mujeres que ya no están”, afirmó.

Durante su intervención, Rosa también señaló la responsabilidad del Estado en la tragedia ocurrida en 2017. “Murieron calcinadas por el Estado”, recalcó. También dirigió su mensaje al gremio magisterial: “¿Qué está haciendo el magisterio en Guatemala? Este recinto es para la lucha, para la digna rabia de las 41 madres que esperan justicia. Las luchas de los maestros son importantes, por supuesto, pero también deben respetar esta memoria”.

Gallardo recordó que este altar ha sido sostenido por mujeres sobrevivientes de violencia y por madres que aún esperan justicia. “Guatemala no tiene memoria de mujer ni de niñas, si no fuera por las que han puesto el cuerpo: sobrevivientes de violencia sexual durante el conflicto armado, madres, abuelas, mujeres del campo y la ciudad que cargan con esta historia”, dijo.

“Aquí no necesitamos que venga gente a colgar calzones, a secar ropa íntima o a orinarse en el altar. Eso no es honrar la memoria, eso es ir en contra de una educación con respeto y dignidad”, concluyó Gallardo.

En este mes están en desarrollo las últimas audiencias del caso contra el primer grupo de sindicados y se espera que en las próximas semanas se dé la sentencia. 

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