Menkos señaló que de esa forma, los saldos de deuda se estarán incrementando en la medida en que se utilicen esos saldos de financiamiento para la ejecución de obras y proyectos.
De los US$1,350 millones aprobados por el Congreso en esos préstamos, al menos US$600 millones se utilizarán para financiar el Presupuesto 2026. Además, Menkos aseguró que estos recursos irán aumentando en la medida que se concluyan con las fases de preinversión, para posteriormente pasar a la inversión y ejecución.
“Este tipo de líneas de financiamiento se consiguen con tasas de interés muy bajas, comparadas con el mercado. Se consiguen con periodos de gracia que van entre cinco y ocho años, es decir, no se comienzan a pagar de inmediato, es parte de la estrategia de utilización de estos préstamos”, dijo Menkos.
Según el ministro, estos préstamos cuentan con una cooperación no reembolsable, es decir, que no le costará nada al Estado y que además esa cooperación trae técnicos y equipo para completar de manera exitosa esa ejecución.
Saldo de deuda
A pesar de los préstamos aprobados por el Congreso, el ministro Menkos dijo que los saldos de deuda siguen siendo de los menores en América Latina, aunque no dio datos específicos. También aseguró que Guatemala se mantiene en una “senda de sanidad en las finanzas públicas”.
Los préstamos aprobados por el Congreso, luego de una moción presentada por el diputado José Carlos Sanabria, se realizarán con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF)
Diputados de oposición criticaron estos préstamos debido a que se generará deuda que deberá ser pagada por generaciones futuras y criticaron la falta de ejecución presupuestaria para inversión por parte del Ejecutivo.









