En la imaginaria Liga de la Transparencia en donde los países compiten por demostrar instituciones sólidas y gobiernos abiertos, Guatemala volvió a terminar la temporada en la parte baja de la tabla. Según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, elaborado por Transparencia Internacional, el país obtuvo 26 puntos sobre 100 y se ubicó en el puesto 142 de 180 países evaluados, confirmando que la corrupción en el sector público continúa siendo percibida como un problema grave y sistémico. El resultado mantiene a Guatemala dentro de la categoría de alta corrupción, reservada para las naciones que no logran superar los 30 puntos.
Este marcador refleja un equipo (país) que logra detener la caída, pero que aún no suma los goles necesarios (reformas institucionales) para abandonar los últimos lugares. Aunque la puntuación muestra una leve mejora respecto a años recientes, el avance sigue siendo insuficiente para cambiar su posición general en la tabla global.
El desempeño de 2025 se suma a una trayectoria marcada por resultados bajos y estables. Guatemala obtuvo 23 puntos en 2023 y 25 puntos en 2024, y ahora alcanza 26 puntos, lo que evidencia pequeños movimientos dentro de la misma zona crítica. Desde 2012, el país ha perdido alrededor de 9 puntos, con una tendencia de deterioro institucional gradual que implicaba la pérdida de casi un punto por año, reflejando debilidad progresiva en los sistemas de control y supervisión pública.
El Índice de Percepción de la Corrupción no mide casos judiciales específicos, sino la percepción de expertos y empresarios sobre prácticas de transparencia y el uso indebido del poder público. Para calcular el puntaje además de las entrevistas se integran diversas evaluaciones internacionales, entre ellas el Bertelsmann Transformation Index, el Rule of Law Index del World Justice Project, los estudios de Varieties of Democracy y las encuestas del World Economic Forum, que analizan variables como desvío de fondos públicos, independencia judicial, integridad de funcionarios y efectividad de los controles estatales.

La tabla centroamericana, americana y mundial
En el campeonato regional centroamericano, la diferencia entre equipos es notoria. Costa Rica lidera la tabla con 56 puntos y ocupa el puesto 46 global, consolidándose como “el club” más sólido de la región. Le siguen Belice con 36 puntos (puesto 104), Panamá con 33 puntos (puesto 116) y El Salvador con 32 puntos (puesto 120), todos con rendimientos intermedios.
En la parte baja de la clasificatoria aparecen Guatemala y sus rivales más cercanos en la zona de descenso. Con 26 puntos, Guatemala supera apenas a Honduras, que suma 22 puntos (puesto 157), mientras que Nicaragua cierra la tabla regional con 14 puntos (puesto 175).
Si el torneo se amplía a todo el continente americano, la distancia entre Guatemala y los equipos líderes se vuelve aún más evidente. En la parte alta de la tabla se encuentran Canadá (75 puntos, puesto 16), Uruguay (73, puesto 17), Barbados (68, puesto 24) y Bahamas y Estados Unidos (64 puntos, puesto 29), países que mantienen instituciones sólidas y controles robustos contra el uso indebido del poder público.
En contraste, la franja más baja del “campeonato continental” reúne a países con crisis profundas de gobernanza. Paraguay registra 24 puntos y se ubica en el puesto 150 del ranking mundial; le sigue Honduras con 22 puntos (puesto 157), Haití con 16 puntos (puesto 169) y Nicaragua con 14 puntos (puesto 175). La lista la cierra Venezuela, que con apenas 10 puntos ocupa uno de los últimos lugares a nivel global y el peor desempeño del continente. Guatemala, con 26 puntos, se sitúa apenas por encima de este grupo, lo que evidencia su cercanía con la zona más crítica de la clasificación regional
A nivel mundial, la distancia entre Guatemala y los equipos campeones se vuelve aún más evidente. En la cima del ranking mundial se encuentran Dinamarca (89 puntos, puesto 1), Finlandia (88 puntos, puesto 2), Singapur (84 puntos, puesto 3), así como Nueva Zelanda y Noruega con 81 puntos (puesto 4). Estos países encabezan la lista gracias a sistemas democráticos sólidos, altos niveles de transparencia y estados de derecho eficaces que garantizan controles institucionales fuertes y bajos niveles de corrupción percibida.

“Hay una mejora leve pero insuficiente”
César Vega, coordinador general de Acción Ciudadana Capítulo de Transparencia Internacional para Guatemala, señaló que el resultado tiene relevancia política al evidenciar una detención en la tendencia descendente del país. Según explicó, durante más de una década Guatemala perdió aproximadamente un punto anual, reflejo del deterioro constante de las instituciones de control (Contraloría General de Cuentas, Ministerio Público y Cortes de Justicia). En ese sentido, señaló que el actual gobierno logró revertir parcialmente esa caída, lo que considera importante desde el punto de vista político, aunque aún insuficiente para hablar de cambios estructurales significativos.
Vega subrayó que una variación mínima entre un año y otro no implica una crisis inmediata ni un quiebre profundo, pero sí confirma una degradación institucional acumulada. A su juicio, la estabilización puede interpretarse como una mejora leve en las fuentes de evaluación que perciben que el actual gobierno no promueve activamente la corrupción ni la impunidad, lo que habría incidido en algunos indicadores sin generar un consenso amplio que impulse un aumento más marcado en la puntuación.
El analista también señaló el caso de República Dominicana, que obtuvo 37 puntos y se ubicó en el puesto 99 del ranking global, consolidando una tendencia de mejora sostenida en los últimos años. Entre las medidas aplicadas por el país caribeño se encuentran reformas profundas en contratación pública, fortalecimiento de controles institucionales, suspensión de empresas vinculadas a corrupción y el desarrollo de legislación para incautar bienes provenientes de actividades ilícitas.
Además, Dominicana creó nuevas instancias anticorrupción y otorgó mayor autonomía a su comisión especializada, con facultades para presentar denuncias, acciones que han contribuido a mejorar su percepción internacional y a escalar posiciones dentro del IPC.








