El 14 de febrero de 2025 se llevó a cabo la segunda vuelta electoral para definir la Junta Directiva, el Tribunal de Honor y el Comité Asesor de Inversiones para el período 2025-2027 del Colegio de Abogados de Guatemala -CANG-.
La votación fue reñida y esto quizás amerite un rápido y concreto análisis que ayude entender lo que está sucediendo en Guatemala y sus próximos eventos eleccionarios.
La Planilla 10, «Unidad por la Justicia», para Junta Directiva del CANG, encabezada por la exjueza Patricia Elizabeth Gámez Barrera, resultó ganadora con 8,813 votos, superando por un estrecho margen de 53 votos a la Planilla 4, «Unidos por el Derecho -Plataforma de Profesionales por la Justicia», liderada por el Lic. Helmer Rolando Reyes García, quien obtuvo 8,760 votos.
Para el caso del Tribunal de Honor y del Comité Asesor de Inversiones, el panorama fue distinto. Aquí la Planilla 4 logró la mayoría en ambas elecciones, consolidando su influencia en estos órganos clave.
Dichas elecciones son de suma importancia y la razón es muy simple. Las mismas no implican únicamente elegir a sus autoridades para que ejerzan la administración y conducción del CANG a lo interno y sus agremiados, sino el impacto tan relevante que tiene éste, en la selección de altas autoridades en el área de justicia para el país.
En otras palabras, el CANG no sólo representa al gremio de abogados, pues las personas que integran su Junta Directiva y el Tribunal de Honor participarán en la selección de candidatos para el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, Cortes de Apelaciones y Magistrados de la Corte de Constitucionalidad.
El peso de estas decisiones no puede subestimarse, menos en un país donde el sistema de justicia se ha visto comprometido por la politización, la corrupción y la falta de independencia, lo cual significa que en próxima ocasión el CANG tendrá la responsabilidad de garantizar que los procesos de selección de los candidatos a dichos cargos públicos, respondan a los principios de imparcialidad y transparencia.
El cuestionamiento es, ¿si realmente será así?
Probado está, que, en últimas décadas, dichos principios han quedado en el olvido, aunado a una evidente polarización, que conduce al país a pugnas destructivas, hasta de orden ideológico, que provocan ataques y sesgos muy peligrosos, los cuales empañan la verdadera lucha anticorrupción (palabras que también ya están ideologizadas) destinadas al sostenimiento de un sistema corrupto que responde a las mafias.
Una vez más pudo evidenciarse, como estos procesos de elección son sacudidos por la desinformación, convirtiéndose en guerras representadas por bandos en donde las tachas ideológicas se convierten en descalificaciones e insultos personales, en total detrimento de la coexistencia y el verdadero significado de aquellas.
Lamentablemente ese caos y ruido que empaña el esfuerzo de muchos permite encubrir un sistema, hasta hoy totalmente corrompido, por quienes conforman ese grupúsculo de guatemaltecos que han cooptado el sistema eleccionario para elegir autoridades a su conveniencia.
Ese nefasto escenario y desequilibrio de poderes, ha ocasionado que muchos grupos de agremiados no voten y se alejen de defender la importancia del CANG, dejando en otros la elección de tan importantes cargos.
A pesar de que la afluencia de votantes fue alta, con una participación con más de 16,000 profesionales del derecho emitiendo su voto,
aún está muy por debajo del total de colegiados activos, lo cual supone pensar que aún hay desencanto y participación que motivar.
El derroche de recursos proveniente de sectores obscuros y ligados a corrupción provoca el alejamiento de muchos agremiados y aunque surjan otras alternativas, aún no se genera esa credibilidad y apoyo para con estas opciones.
Sigue siendo desmotivante, la función de muchas universidades fundadas única y exclusivamente para graduar abogados (cual producción de pan en hornos para su venta y consumo) y así cumplir su objetivo de contar con esa masa electoral que les vote, participando sus respectivos decanos dentro de las comisiones de postulación para elegir funcionarios ad hoc y así preservar impunidad.
Ante estos escenarios, la pregunta obligada es: ¿si son los ganadores la mejor opción para el CANG y para el país?
Obviamente la respuesta va a variar, dependiendo de quien la responda.
Intentando hacerlo lo más objetivamente posible, al amparo de hechos y no de apreciaciones subjetivas, que impliquen dar información negativa de los candidatos a junta directiva, es posible considerar que la diferencia en la trayectoria y desempeño de sus carreras y su actuar frente a la corrupción, es algo a considerar.
La exjueza Patricia Gámez, quien será la nueva presidenta a la Junta Directiva, puede interpretarse como un intento de renovación del liderazgo de dicho colegio, pues en varias ocasiones mostró integridad, independencia y rectitud en sus acciones al frente de su judicatura. Basta citar como ejemplo de ello, su firme y correcto actuar frente al caso relacionado con aquella denuncia interpuesta en contra del exdiputado Gudy Rivera, lo cual constituye un antecedente positivo y muy claro de sus principios apegados a la ley y a la ética.
Del candidato que presidió la planilla 4, para junta directiva, el Lic. Helmer Rolando Reyes García, se sabe que trabajó en el departamento de Infraestructura Institucional del IGSS, en 2011 y en 2020 fue director del Centro Universitario de Chimaltenango, Cundech. Fue docente en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Usac, entre 2022 y 2023.
Como resultado de esta elección, se aprecia una ajustada diferencia de votos entre las planillas para el caso de junta directiva, lo cual indica que el gremio sigue profundamente dividido, mostrándose un fuerte apoyo para ambas y que la planilla 4, ganadora para Tribunal de Honor y Comité Asesor de Inversiones, aún cuenta con un fuerte respaldado por parte de académicos y sectores que han tenido una fuerte influencia en la Facultad de Derecho de la USAC, lo que podría reforzar su control sobre el gremio en momentos clave.
Las nuevas autoridades del CANG enfrentarán grandes retos, obligándoles ojalá a actuar de manera objetiva y en donde quedará claro, si responden a los principios de la honorabilidad, honradez y ética o a los intereses políticos que buscan cooptar el sistema de justicia.
La historia reciente del CANG ha demostrado que la independencia no está garantizada y que las decisiones que se tomen en los próximos dos años tendrán un impacto importante para el país.
De sobra está decir, que esta elección en el CANG no es un evento aislado, sino un reflejo de la lucha por el control de la justicia en Guatemala.
Los abogados y la sociedad en general deben mantenerse vigilantes, exigiendo transparencia y evitando que los intereses que desembocan en corrupción sigan marcando el rumbo de Guatemala.
En conclusión, podría decirse que estas elecciones las ganó, la ciudadanía guatemalteca, que, con su alta polarización, divisiones de toda índole y fragmentaciones, hoy muestra sus respectivas fuerzas obligándoles a mostrar sus verdaderas esencias, de qué están formadas y que, aunque no les guste, les tocará trabajar en conjunto y ojalá en pro del país.
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