Jalones, empujones y extensiones

Marcos Melchor Palencia

mayo 3, 2025 - Actualizado mayo 9, 2025
Marcos Melchor Palencia

Si usted, estimado lector, está considerando ponerse extensiones de cabello —ya sea para disimular la calvicie o para jugar a ser Rapunzel—, ni se le ocurra seguir el ejemplo de la diputada de León: ¡a ella la han estafado vilmente! No caiga en la misma trampa. Déjeme recomendarle algunos salones de belleza y barberías para evitar cualquier incidente.

El hemiciclo parlamentario se ha convertido en el lugar más peligroso de la zona 1, e incluso del país. Según un diputado con nombre de poeta —aunque de poeta no tiene ni la nariz ni la conciencia—, allí se registran dos «hojicidios» por cada cincuenta personas (los datos me los he inventado para que sepan, no vaya a ser que Gustavo Adolfo Bécquer me entregue también mi carta de renuncia y me tenga que despedir de ustedes).

¡Esos índices de criminalidad no los investiga el Mingob! Y ahora, para colmo, nos enteramos de que se celebran peleas clandestinas que terminan con mujeres por los suelos y mechones de pelo falso volando por los aires.

Pero no se preocupe, que en el Congreso todo se resuelve con un manotazo y una sonrisa. La diputada de León, del partido Vamos —vamos pero a perder hasta el quicio—, protagonizó un episodio digno de telenovela: en plena sesión, intentó arrebatarle el celular a su colega Elena Motta, de Semilla, mientras otros hacían de escudo humano. ¡Qué escena! Ni en las mejores producciones de acción se ve tal despliegue de emociones y extensiones voladoras.

¿Ha visto Top Gun: Maverick?, pues no la vea, sintonice el canal del congreso y consíganse algo para comer.

Ya veremos si hay secuela.

Y mientras los diputados se enredan en sus propias trenzas, observamos atentamente cómo se aprueban aumentos salariales que harían sonrojar a cualquier banquero. De un plumazo, los honorables pasaron de ganar Q29,500 a más de Q60,000 mensuales, incluyendo dietas y gastos de representación. ¿No le gustaría un salario así, querido lector? ¿Exactamente qué tiene que hacer? Ni idea, pero suena bien interesante. Trabajaría de la mano de ejemplares compatriotas. ¿Qué le parece?

En fin, estimado lector, si alguna vez pensó que la política era aburrida, le invito a sintonizar las sesiones del Congreso: drama, acción, comedia y, por supuesto, extensiones.

¡No se lo pierda!

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