Solo 11 de 81 reos fugados en la última década han sido recapturados 

El Sistema Penitenciario (SP) carece de un registro histórico de fugas de reos, no obstante, su base de datos señala que en los últimos diez años 81 presos han evadido las distintas prisiones del país, pero solo 11 han sido recapturados.  

Denis Aguilar

noviembre 5, 2025 - Actualizado noviembre 6, 2025

Según los datos del Mingob, entre los años 2015 y 2025 en el SP se han reportado 81 fugas de reos, de los cuales solo han sido recapturados 11. 

La fuga de los 20 reos del Barrio 18 de la cárcel de Fraijanes II no ha sido la única en 2025. El Mingob reporta otras cuatro fugas de reos este año, dos de estas ocurrieron en el Centro de Detención Preventiva para Hombres de la zona 18, una más en el Centro de Detención Preventiva para Hombres y Mujeres de Cobán, Alta Verapaz y una más en la Unidad Psiquiátrica Penitenciaria Anexo “C”, también en la zona 18. 

En el año 2015 se registró una fuga de seis reos de la Granja Modelo de Rehabilitación Canadá ubicada en Escuintla, sin que a la fecha se haya reportado la recaptura de esos privados de libertad. Según medios de comunicación que reportaron esa fuga, los reos eran parte de las bandas de secuestradores denominadas “falsos pastores” y “Pitágoras”.

En 2016 se reportaron varias fugas, una de estas fue de cuatro reos de Fraijanes II, dos más en la cárcel de El Boquerón en Santa Rosa y otras cuatro más en el Preventivo de la zona 18. 

En 2019, el SP reportó la fuga de tres privados de libertad en el Centro de Detención Preventiva para Hombres y Mujeres de los Jocotes, ubicada en Zacapa. 

Sin registros

El Mingob aseguró que actualmente no cuenta con registros anteriores al año 2015 sobre fugas de reos. Sin embargo, medios de comunicación como Prensa Libre han documentado que en el año 2001, 78 reos se fugaron de la cárcel de máxima seguridad de Escuintla, conocida como «El Infiernito». 

En 2005, también se reportó otra fuga masiva, en esa ocasión 19 reos escaparon de la cárcel de “El Infiernito”. 

eP Investiga solicitó al SP los nombres de los reos prófugos de 2015 a la fecha, sin embargo, esa entidad indicó que por motivos de seguridad no es posible dar los nombres de los privados de libertad, “toda vez que se considera información sensible a los controles internos de la seguridad penitenciaria”.

 

La “cenicienta” del sistema

María del Carmen Aceña, analista e investigadora del Centro de Investigaciones Económicas y Nacionales (CIEN), calificó al SP como la “cenicienta” del sistema debido a la debilidad de este por la falta de infraestructura, inversión y de una carrera para los agentes. Además, indicó que los perfiles de los privados de libertad han cambiado y que se necesitan cárceles que realmente sean de alta seguridad.

“Hace 20 años teníamos nosotros un perfil de reos que no eran tan peligrosos como los que tenemos actualmente, que tenemos gente que está metida con narcotráfico, con toda la corrupción del Estado y pues no digamos las pandillas y el crimen organizado”, mencionó. 

Aceña añadió que otra problemática de las cárceles sigue siendo el hacinamiento, pues hay espacios para unos 6 mil reos, pero en la práctica se tienen más de 23 mil privados de libertad. 

“Primero se debe combatir el hacinamiento, pues no se puede tener control en una cárcel donde en un espacio hay tres. Entonces se tiene que empezar por cómo lograr el control y ese control necesita más cárceles, ampliar las que ya se tienen y dividir los perfiles según los privados de libertad”, comentó. 

Otra problemática que mencionó del SP es que necesita personal de más nivel, pues actualmente un agente del SP gana un salario de alrededor de Q5 mil y en esos espacios de trabajo no existen jerarquías. 

La experta también cuestionó el hecho de que la reinserción a la sociedad realmente sea funcional, señalando que la tasa de retorno al SP es del 60 por ciento. Aunque mencionó el caso de la cárcel para mujeres de Fraijanes I, donde el porcentaje de retorno es del 5 por ciento.

Debilidades estructurales

Pedro Cruz, director de la oficina en Guatemala de Crime Stoppers, señala que el SP sigue teniendo debilidades estructurales profundas, como la infraestructura, la sobrepoblación, corrupción interna y falta de control tecnológico. 

“Las cárceles no están diseñadas para albergar el número actual de privados de libertad ni para mantener separados a los distintos perfiles de reos. Además, la falta de controles electrónicos y la dependencia de procesos manuales facilitan fugas, ingresos ilegales y comunicación con el exterior”, indicó Cruz. 

No obstante, Cruz sostiene que no existe una política de Estado seria en materia penitenciaria y que solo se dan respuestas reactivas ante cada crisis que ocurre.

Cruz aboga por tres niveles de cambios urgentes, uno de estos es profesionalizar y depurar al personal penitenciario, debido a que no se puede mantener el control de las cárceles con personal cooptado o desmotivado. 

Como segundo punto menciona tecnificar los centros con sistemas de cámaras inteligentes, escáneres, brazaletes electrónicos y control biométrico. “Hoy la tecnología es la única forma de supervisar cárceles tan complejas sin depender del papel o de la buena voluntad”, indica. 

En el tercer punto, Cruz señala que se debe rediseñar el modelo penitenciario y crear centros carcelarios acordes a los perfiles criminales y de esta forma poder aplicar programas de reinserción que realmente funcionen. 

Además, Cruz sostiene que las debilidades del SP son retos que el Estado no debe resolver solo y que incluso se necesitan alianzas con el sector privado, especialmente en tecnología y formación. 

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