El olor es abrumador: se cuela por las ventanas, invade los patios y obliga a cerrar las puertas. En la Colonia Toledo, los vecinos han estado conviviendo con el persistente hedor de aguas negras a pesar de las acciones del Ministerio de Ambiente y la Municipalidad que se comprometió a solucionar el problema en diciembre del año pasado.
Entre noviembre y diciembre del año pasado la empresa Ambiotec, dedicada a la administración de baños portátiles fue obligada a cerrar su sede principal en la 1 avenida y 38 calle, a una cuadra de la Roosevelt, porque se demostró que podía estar relacionada con los malos olores. Sin embargo, el mal olor persistió después del cierre.
eP Investiga documentó, con fotografías propias y videos de vecinos, una práctica tan común como difícil de creer: la principal avenida de la Ciudad de Guatemala y principal carretera del país (CA-1, Calzada Roosevelt) es utilizada como vertedero de aguas residuales por cisternas pirata.
Esto ocurre casi todos los días a medianoche e incluso por las mañanas, después de que se levanta la restricción del ingreso de camiones a la Ciudad.
El cierre que no acabó con el problema
Tras la intervención del Juzgado de Asuntos Municipales de la Municipalidad de Guatemala en diciembre del año pasado, la sede principal de la empresa Ambiotec fue clausurada.
Sin embargo, los residentes aseguran que el olor persiste durante la noche y en las primeras horas de la mañana.
“Después del cierre, pensamos que todo iba a mejorar, pero el olor sigue igual. Hay noches en que es insoportable”, cuenta un vecino que prefirió no revelar su nombre por miedo a represalias.
Mario Guerra, gerente de Ambiotec señaló que luego del cierre de su sede, en la zona 11, los vecinos los contactaron porque los malos olores persistían.
La denuncia que nadie quiere profundizar
Sin el principal sospechoso del mal olor en escena, los vecinos comenzaron a preguntarse quién podría ser el responsable del hedor.
Luego de las denuncias, eP Investiga envió a dos periodistas a hacer guardia en la noche del 28 de enero y logró tomar fotografías de una cisterna haciendo descargas en el mismo alcantarillado de la calzada Roosevelt y la 39 avenida de la zona 11.
El 19 de febrero, un vecino captó el primer video: una cisterna pirata haciendo descargas ilegales a plena luz del día sobre la calzada Roosevelt, a la altura de la colonia Toledo, en la 39 avenida.
Entonces fue presentada la denuncia formal al Ministerio de Ambiente, pero la misma no fue tomada en cuenta hasta que eP Investiga cuestionó a las autoridades por la tardanza en su actuar.
Rodrigo Rodas, viceministro de Ambiente, reconoció que para actuar en contra de estas cisternas piratas la única vía es sorprenderlos en flagrancia e iniciarles un expediente, pero como no tienen registro ni sede oficial, “es como jugar al gato y al ratón”.
Erick Espino, asesor legal de la Dirección de Cumplimiento del Ministerio de Ambiente, explicó que muchas veces en los casos en que se registran olores persistentes de aguas negras, que aparecen de manera intermitente y sin una fuente fija, suelen estar relacionados con descargas ilegales en drenajes pluviales. “Esta es una práctica común entre los camiones cisterna piratas que transportan residuos fecales y los vierten en lugares no autorizados”, detalló Espino.
El 19 de febrero, una cámara colocada por un vecino captó a otra cisterna vertiendo residuos a medianoche. La descarga ocurre en el mismo punto denunciado por los vecinos.
A pesar de la frecuencia de cisternas piratas descargando en el mismo lugar, el Ministerio de Ambiente dice que no ha podido constatarlo para tomar acciones.
Según los relatos de los vecinos estos camiones suelen operar bajo el amparo de la oscuridad y sin mayor temor por ser descubiertos, la descarga dura apenas unos minutos, lo suficiente para desaparecer antes de que llegue una inspección, pero el olor y la contaminación permanecen por horas o incluso días.
El pasado 21 de febrero se captó a otra cisterna vertiendo desechos en el mismo lugar de la Calzada Roosevelt. Esto ocurrió después de la 1:00 de la madrugada, la descarga dura unos minutos y luego el vehículo se retira del lugar.
Ante la inacción del Ministerio de Ambiente y de la Municipalidad de Guatemala un vecino intentó denunciar el problema ante la Municipalidad de Mixco. “Es increíble la forma como estos camiones operan, llegan a colocar mangueras en los tragantes y cuando los desagües se llenan, realizan la descarga sobre el terreno formando pozas de aguas negras en un espacio que colinda con negocios, residencias y parques infantiles”, dijo.
Lucía Tello, encargada de comunicación de la Municipalidad de Guatemala, se limitó a explicar que cuando esto ocurre, los afectados deben presentar la denuncia en un juzgado de Asuntos Municipales para comenzar a indagar en coordinación con el Ministerio de Ambiente.
Sin embargo, no existe un marco regulatorio que sancione específicamente este tipo de acciones que realizan en la clandestinidad estas cisternas, reconocen en voz baja los encargados del tema ambiental de TuMuni.
Karina Paz, diputada independiente, señaló como responsable al Ministerio de Ambiente, ya que es la entidad que debe investigar este caso, pues son el ente fiscalizador, basado en el acuerdo gubernativo 236-2006, Reglamento de las Descargas y Reuso de Aguas Residuales y de la Disposición de Lodos.
“Este acuerdo no es sólo técnico, es penal también y contempla penas de cárcel de hasta 10 años para delitos ambientales y multas económicas de US$10 mil y US$625 mil, este tipo de contaminación es grave”, dijo la diputada.
Un riesgo que va más allá del mal olor
El problema no es solo la incomodidad; la descarga ilegal de aguas servidas conlleva riesgos serios para la salud pública, como la proliferación de bacterias y virus, el aumento de enfermedades gastrointestinales y respiratorias. En colonias densamente pobladas como la Toledo, estos riesgos se multiplican, afectando especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Aunque el MARN ha llevado a cabo operativos puntuales, los vecinos denuncian la falta de un monitoreo constante, la ausencia de cámaras y una escasa coordinación entre instituciones. La clausura de una empresa, dicen, no explica por qué el olor persiste ni quién es el responsable ahora.
Se pidió entrevista con Sepco, empresa vecina a la colonia Toledo, pero declinó dar declaraciones para este reportaje.
Los residentes de la Colonia Toledo no solo piden explicaciones, sino acciones concretas a las autoridades: investigaciones sobre descargas nocturnas, identificación y sanción de camiones cisterna ilegales, monitoreo ambiental constante y transparencia sobre los resultados de las inspecciones.
“No queremos más cierres simbólicos, queremos que se identifique la causa real y que el olor desaparezca”, resume una vecina cansada de ver la inacción de las autoridades y la impunidad de los que contaminan el lugar.












