La declaración del Departamento de Estado indica que la red se extiende por India, Guatemala y México y forma parte de la cadena de suministro que permite la fabricación y distribución de esta droga en territorio estadounidense. Dicha organización tiene su sede en territorio mexicano.
El viceportavoz principal, Thomas “Tommy” Pigott, afirmó que las acciones buscan desarticular una estructura “sofisticada” que incluye proveedores en Asia, intermediarios logísticos en América Central y redes operativas en México.
Según el gobierno estadounidense, el enfoque apunta a intervenir toda la cadena de suministro, desde la producción de químicos hasta su traslado y entrega a organizaciones criminales. En ese contexto, se sostiene que estas redes representan una amenaza para la seguridad regional y afectan la estabilidad institucional.
Las medidas fueron adoptadas bajo las órdenes ejecutivas 14059 y 13224, dirigidas a combatir el tráfico internacional de drogas y a organizaciones catalogadas como terroristas, respectivamente. También se citó la 14367, que clasifica el fentanilo ilícito y sus principales precursores como armas de destrucción masiva.
La administración del presidente Donald Trump indicó que continuará utilizando mecanismos económicos y legales para limitar el funcionamiento de redes delictivas transnacionales y restringir sus fuentes de financiamiento.
Hasta ahora, el gobierno de Estados Unidos no ha aportado más detalles sobre esta red delictiva que ha operado en Guatemala y en otros países.









