El autor nicaragüense, que acaba de ganar la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su novela El caballo dorado, comparte su visión de la literatura de ficción, detalles de su libro ganador, los nuevos talentos de las letras en Guatemala y su perspectiva acerca de la democracia en el área centroamericana.
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Joan Manuel Serrat era cantante de protesta y denuncia, pero al mismo tiempo de lo cotidiano vuelto sumamente hondo en el humanismo.
El encuentro cultural dejó instantes significativos en la edición que se celebró del 19 al 24 de mayo en Guatemala.
Por segunda ocasión, el festival literario y de pensamiento se celebrará en Guatemala y dedicará la edición que se realizará del 19 al 24 de mayo al escritor galardonado con el Premio Nobel de Literatura 1967.
El festival literario más importante de la región se celebrará del 19 al 24 de mayo en la Ciudad de Guatemala, Totonicapán y Comalapa. Será dedicado a Miguel Ángel Asturias y congregará al a menos 60 personalidades de la literatura, las artes, el pensamiento y el periodismo.
Toda obra literaria es una construcción verbal, y las imágenes en un libro están hechas a base de palabras. Y Cien años de soledad, más allá del membrete de realismo mágico, es una de las más espléndidas construcciones verbales de nuestro idioma.
Ahora las intervenciones militares no parecen sino fantasmagorías lejanas. En tiempos del big stick habría sido impensable que Estados Unidos pudiera convivir con regímenes que desafían los alineamientos tradicionales, o buscan alianzas políticas y económicas fuera del hemisferio, cuando la vieja doctrina Monroe parece disolverse en el tiempo.
Extraña ciudad entonces Berlín donde aún las ruinas de la guerra eran visibles, baldíos desolados, calles cegadas, el muro omnipresente, alambradas, tierra de nadie, torres de vigilancia. Aquí está esta foto, ¿mayo 1975? Antonio y yo frente a la puerta de Brandeburgo cercada por alambradas.
Julio Verne inauguró el circo de Amiens en 1889 con un discurso que mereció repetidas interrupciones de aplausos, y qué envidiable me resulta la imagen de un escritor hablando desde el redondel, encandilado por la luz de los reflectores, antes de la entrada triunfal de los payasos.
Repartía las tiras del cable, y llevaba refrescos y café a los periodistas curtidos que se afanaban tecleando en las máquinas de escribir de la sala de redacción, y guardaban en una de las gavetas del escritorio la botella de ginebra; hasta que uno de esos veteranos, abrumado por el trabajo, le preguntó si era capaz de escribir una nota.










