En los Ćŗltimos 46 aƱos no hay una sola figura ciudadana que merezca el apelativo de lĆder nacional, por lo que es comĆŗn que algunos gobernantes se hayan refugiado en el pasado como referente. Lo hizo Julio CĆ©sar MĆ©ndez Montenegro (1966-1970) al hablar de su supuesto tercer gobierno de la revolución, en clara alusión al perĆodo 1944-1954. Lo hizo Ćlvaro Colom al aprovecharse de su apellido y su parentesco con Manuel Colom Argueta (tĆo), de quien, por cierto, estuvo a aƱos luz. El actual gobernante no podĆa fallar, ya que, siendo un desconocido, recurrió al legado de su padre para que lo lograran ubicar.
Archivo de la etiqueta: Manuel Colom Argueta
En este ejercicio reflexivo quiero retomar las palabras de nuestro gran poeta Otto RenĆ© Castillo, quien nos compartió y legó una firme convicción sobre la victoria final de la vida, el amor y la esperanza frente a la opresión y la muerte, basĆ”ndose en la resistencia histórica y la inquebrantable fuerza humana: āY nada podrĆ” contra la vida, porque nada pudo jamĆ”s contra la vidaā.
La entrevista que presentamos a continuación tiene un valor simbólico e histórico por el testimonio que ofrece Ana Borghini, viuda de Manuel Colom Argueta. A lo largo de los aƱos, ella ha sido injustamente invisibilizada. Su nombre suele aparecer apenas como una nota al pie, diluido entre las grandes gestas y las tragedias que marcaron la vida y el asesinato de su esposo. Sin embargo, detrĆ”s de esa discreción ha estado siempre una intelectual rigurosa, una jurista formada en la Italia de la posguerra, una mujer que contribuyó tanto a la vida polĆtica del paĆs como a la del propio Colom. Borghini fue parte activa del Frente Unido de la Revolución (FUR), donde impulsó especialmente la participación de las mujeres en un tiempo y un paĆs aĆŗn mĆ”s marcados por el patriarcado y el machismo conservador.
Esta academia al aire libre dentro de un bosque fue célebre, ya que formó a niños y niñas en el deporte ciencia durante 20 años, siendo semillero de grandes jugadores y jugadoras.
Un anĆ”lisis de la prensa diaria sĆ que da cuenta de la vigencia de los intereses espurios, mediocres y malsanos de los enemigos de Manuel Colom Argueta. A Manuel lo asesinó el statu quo de ayer y de hoy: los oligarcas, los partidos de la derecha anticomunista, los mediocres que ni a bachiller llegan yā¦
En agosto de 1989, experimentĆ© la ola represiva que se desató en contra del movimiento estudiantil de la Universidad de San Carlos de Guatemala. En mi mente quedó marcada la imagen del lĆder estudiantil Carlos Cabrera cuando en 1986 manifestaba su esperanza de que la violencia estatal en contra de la USAC habĆa quedado enā¦
Octubre trae a la conciencia colectivaĀ Ā el legado de los diez aƱos de primavera democrĆ”tica (1944-54). Ello hace recordar mĆŗltiples realizaciones como diversas autonomĆas: la del deporte, del seguro social y universitaria; asĆ como las Ā conquistas sociales que es preciso poner al dĆa para salvarse del anacronismo y la rutinización, Ā y ademĆ”s urgidas de cambios deā¦





