La artista Regina José Galindo personificó a Jose Rubén Zamora para pronunciar un discurso cargado de denuncias. Foto: Carlos Alonzo
Ante los medios de comunicación, Regina José Galindo se vistió con un traje perteneciente a Jose Rubén Zamora en la parte frontal del Palacio Justicia en la zona 1. Luego, le prestó su voz al periodista y pronunció un discurso en el que Zamora no solo denunció las realidades que lo han hecho enfrentar injusticias y vejámenes en los últimos tres años y cuatro meses después de su detención, sino relató su lucha de más de 30 años contra la corrupción y en favor de la libertad de expresión.
Esto sucedió a pocos metros de la Torre de Tribunales a donde Zamora ha sido trasladado innumerables ocasiones para responder a los cargos que el Ministerio Público le ha imputado. Galindo se ubicó frente a un micrófono e inmediatamente asumió el papel del periodista para escenificar la pieza artística “Yo me siento libre”.
Potente mensaje
La disertación, que forma parte de las piezas artísticas de la 24 Bienal de Arte Paiz, comenzó con una descripción de la percepción que se tiene de la prensa por parte de algunos grupos. “Son innumerables los intentos de poner a la prensa y a los periodistas al servicio de una causa, una ideología, un ideal, un interés o un gobierno. Por nobles y sublimes que parezcan tienen un fin parecido: someter y amarrar a la prensa y a los periodistas. No importan los elevados ideales, las altísimas razones que se utilizan como argumento para cooptar o neutralizar a la prensa. La única intención esencial es que se deje de hacer periodismo y se haga propaganda a través de los medios, que se haga apología de prácticas, que tarde terminan por convertirse en repugnantes…”, apunta el discurso.
Zamora, a través de Galindo, subrayó que en Guatemala hay una ausencia de mecanismos de control e instituciones de contrapeso y esto, dice, ha exacerbado la “voraz, galopante y rapaz corrupción y ha transformado la impunidad en un fenómeno y en una enfermedad endémica, habitual e ininterrumpida”.
“Nuestra democracia electoral ha experimentado una metamorfosis siniestra: cada cuatro años elegimos a un cleptodictador, un presidente ladrón que gobierna con las mafias, los carteles de drogas, contratistas, proveedores y sindicatos de Estado y unos cuantos intereses privados, ignorando las necesidades de las grandes mayorías pobres de la población”, asevera en su discurso.
El discurso enfatiza en la relevancia de la prensa en esos contextos. “A la luz de esta dramática realidad resulta evidente la importancia capital de que la prensa independiente juegue el rol agresivo de pequeño contrapoder de los poderes establecidos”, asevera.
Zamora hace un llamado a la propia prensa a asumir su papel y no sucumbir antes los deseos de quienes quieren propagandistas en vez de periodistas.
En la alocución, pronunciada por Galindo, Zamora citó a Octavio Paz al decir: “Nuestras élites nunca han hecho suyas la democracia, la liberta, la tolerancia, el mercado, la competencia y el respeto al derecho y a los derechos humanos, y más bien sus auténticas afinidades políticas e intelectuales han estado siempre con el autoritarismo, el mercantilismo, el corporativismo, el monopolio y el oligopolios económicos y políticos, los privilegios y la intolerancia”.
En otra parte del discurso, Zamora relató su propia odisea que se inició a finales de los años 80, cuando desde su práctica periodística independiente, comenzó a denunciar los abusos de poder, la impunidad y los actos criminales perpetrados por el alto mando militar, entre ellos el asesinato de Myrna Mack.
Zamora enumera los múltiples vejámenes y atentados que han sufrido él, su familia, sus colegas y socios. “Las consecuencias (de sus denuncias) fueron granadas, dinamitas colocadas en mi residencia, la explosión de mi auto mientras cenaba en un restaurante a pocos metros, llamadas telefónicas por años, llamadas que describían la rutina de mi esposa y de mis hijos, llamadas a los cuartos de hoteles donde me hospedaba en mis viajes al extranjeros, insultos y agresiones en reuniones sociales, amenazas de muerte, exilio de periodistas del diario. Más de 30 balazos en las calles de la ciudad mientras conducía mi vehículo…”, detalló.
A todo esto sumó, el boicot publicitario, el terrorismo fiscal, y las que llamó «práçticas de terrorismo de Estado descomunales». También campañas de descrédito e infamias en el monopolio de televisión abierta y en el oligopolio de la radio en los horarios de mayor audiencia, entre otras formas de acoso.
Otras medidas que recordó fue un cerco de la planta de producción de elPeriódico por 200 militares para impedir la circulación del diario, además de criminalización profesional, secuestro y tortura de su familia en su propia vivienda en 2003 y un secuestro e intento de asesinato en su contra.
“Hoy en día todavía estoy enfrentando 189 demandas penales por parte de dos ex oficiales de alto rango y altos funcionarios del defenestado gobierno de Pérez y Baldetti… paradójicamente, mientras enfrentan juicios derivaos de nuestras investigaciones periodísticas, que terminaron por ser judicializadas, pero en tanto no se traduzcan en condenas significan para nosotros casos de difamación y calumnia…”, ejemplifica el texto leído.
“Todo esto aconteció debido a nuestras investigaciones periodísticos sobre la escandalosa corrupción y sus vínculos criminales, sobre todo con las estructuras y redes criminales que desde 1982 han impuesto su poder en Guatemala y las hemos conocido como La Cofradía, El grupo salvavidas, El poder paralelo, y más recientemente como La línea”, denuncia.


El encuentro
En una entrevista previa con eP Investiga, Regina José contó cómo comenzó la creación de esta pieza de performance que se presentó como parte de la jornada inicial de la 24 Bienal de Arte Paiz.
La artista señala que su interés por el caso de criminalización del periodista tiene sus orígenes en su admiración por el trabajo que realizaba en elPeriódico, medio de comunicación del que Zamora fue fundador y presidente. “Los suplementos y los insertos de elPeriódico acerca de la firma de la paz, con los testimonios del Remhi, fueron la forma en la que yo me enteré tardíamente de lo que estaba pasando en Guatemala”, asegura.
Luego, a partir de 1999, cuando despuntó su carrera como artista del performance, elPeriódico le brindó amplio seguimiento a sus acciones. “Hubo cuatro o cinco portadas de elPeriódico dedicadas a mi trabajo”, refiere.
Pero no solo la cobertura periodística de sus logros la vinculaban a elPeriódico. “Tenía mucha gente cercana que trabajaba en el medio, en la última página y este tema de los exilios, la criminalización, y persecución a mí me afectó cuando Lucía Escobar tuvo que salir del país, exiliada. Me tocó personalmente porque era mi mejor amiga. Me tocó pasar ese duelo. A partir de ahí ese empezó a ser un tema de interés para mí”, admite.
Tanto el caso de Escobar como los de otros periodistas exiliados fueron el detonante para centrar su atención en el caso de Jose Rubén Zamora.
El primer encuentro entre la artista y el periodista se dio en el tiempo en el que estuvo en prisión domiciliaria. “Yo no lo conocía personalmente, solo lo conocía por las notas que me habían sacado por mi trabajo de arte, pero no teníamos ninguna relación personal. Nos conocimos en su situación de detenido. Fue una sorpresa muy grande que él accediera a trabajar conmigo”, añade. “La idea (del performance) fue variando conforme fue cambiando el estado del proceso de Zamora”, explica.
Persecución constante
Galindo afirma que le sorprende y conmueve cómo la persecución de Jose Rubén Zamora ha sido una constante durante más de 30 años. “Su historia data de los años 90, desde que fue director de Noti 7, luego de Siglo XXI y después de elPeriódico. Zamora ha sido perseguido por todos los gobiernos de este país”, puntualiza.
Comenta que Lucía Escobar, quien también trabajó en la investigación y elaboración de esta pieza artística, se dedicó a hacer una línea de tiempo, que evidencia todos los abusos y violencias que Zamora y su familia han tenido que atravesar. “Es tremendo ponerte a pensar que no ha tenido un año de paz durante tantos gobiernos”, añade.
Cita especialmente, el episodio vivido en 2008, cuando fue secuestrado, torturado, drogado y posteriormente, abandonado, creyéndolo muerto. Lo llevaron a la morgue donde le iban a practicar la necropsia, pero al extraerle los líquidos reaccionó y los médicos se dieron cuenta que estaba con vida.
Regina José acepta que, aunque siempre ha tratado de mostrarse positiva cuando lo ha visitado, no puede evitar conmoverse, por su situación, pero también por su gran espíritu. “Él siempre está positivo. El título de la obra es porque él se siente libre, se siente bien consigo mismo. Tiene una rutina establecida de vida dentro de Mariscal Zavala. Se ve bien, se ve sano. Hace mucho ejercicio durante el día. La verdad es que tiene un espíritu estoico, de resiliencia tremendo”, puntualiza.

Un texto que escribió Zamora como observación a la línea de tiempo que Galindo le presentó habla de cómo ve su situación: “Mis objetivos principales fueron luchar contra la impunidad, la corrupción y el narco. Lo demostré durante 30 años de periodismo. El problema es que el narco, la impunidad y la corrupción son el sistema. Sin embargo, para el mundo la democracia de Guatemala iba progresando. Al caer preso, el disfraz democrático desapareció y el sistema se desnudó, y el mundo pudo percatarse que en Guatemala prevalece una narcoclepto dictadura multipartidista paleofascista.”
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