Julio Solórzano Foppa, tío de Juan Francisco Solórzano Foppa, advirtió que el asesinato del abogado puede tener repercusiones que van más allá del ataque contra su vida y convertirse en un instrumento para generar miedo y desestabilización el país.
“Estas cosas tienen otros propósitos y ciertamente otros impactos, generar miedo, generar desconfianza, desestabilizar el país”, declaró al referirse al crimen contra su sobrino, quien aseguró dedicó su vida a la justicia y a la denuncia.
Solórzano Foppa afirmó que, aunque todavía no es posible determinar quiénes fueron los responsables del asesinato, espera que las investigaciones permitan esclarecer pronto el caso. Sin embargo, consideró que el impacto de lo ocurrido como un crimen político ya está presente.
Asimismo, dijo que distintas personas y organizaciones podrían intentar utilizar el asesinato para desestabilizar al Gobierno y generar temor entre quienes participan en la vida pública del país.
“Hay muchas personas, organizaciones que se quieren subir y utilizar este terrible crimen en contra de Juan Francisco Solórzano Foppa para desestabilizar el país, para desestabilizar el Gobierno, para crear miedo, para que no regresen los exiliados, para que no actúen políticamente las personas comprometidas”, señaló durante las honras fúnebres a su sobrino.
El familiar del abogado sostuvo que Guatemala debe continuar la lucha por la democracia y el combate al crimen organizado, causas con las que identificó la trayectoria de Juan Francisco.
“Guatemala tiene que luchar y seguirá luchando por su democracia y por el combate al crimen organizado y Juan Francisco ha dado su vida por eso”, expresó.
Una familia marcada por la violencia política
Durante sus declaraciones, Julio Solórzano Foppa también recordó que su familia ha sufrido varias pérdidas relacionadas con la violencia política en Guatemala.
Entre ellas mencionó a su madre, Alaíde Foppa, poeta, escritora y académica, quien fue secuestrada y desaparecida el 19 de diciembre de 1980 en la ciudad de Guatemala.
También recordó a Juan Pablo Solórzano Foppa, muerto en junio de 1980 durante un encuentro con el Ejército en Nebaj, Quiché, y a Mario Solórzano Foppa, periodista y militante revolucionario asesinado en junio de 1981 en la capital.
Asimismo, mencionó al padre de Juan Francisco, conocido como comandante Camilo dentro del movimiento revolucionario, quien murió en 1983 en la ciudad de Guatemala.
Julio Solórzano Foppa afirmó que durante mucho tiempo creyó que la violencia política había quedado atrás con la firma de los Acuerdos de Paz en 1996. Por ello, el asesinato de su sobrino representa un golpe para la familia y reaviva los temores sobre las consecuencias de la violencia en la participación política.
“Es una pérdida irreparable. Mi hermana, por supuesto, está desconsolada, toda la familia”, manifestó.








