Gálvez, quien desarrolló una carrera en el Organismo Judicial entre 1999 y 2022, conoció casos de alto impacto contra el crimen organizado y corrupción estatal.
Uno de esos casos fue el conocido como “La Línea”, a raíz de investigaciones del Ministerio Público (MP) y de la desaparecida Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Además, conoció casos sobre violaciones a los derechos humanos en el Conflicto Armado Interno en Guatemala, como el caso Diario Militar. Fue este el que lo obligó a renunciar a su judicatura y a salir al exilio debido a amenazas e intimidaciones en su contra.
El exjuez agradeció el reconocimiento recibido y señaló que la justicia siempre debe actuar con independencia, decidida y con respeto al derecho. Dedicó el premio a colegas de Guatemala y Centroamérica que actualmente viven en el exilio,
“porque han defendido la independencia judicial sin concesiones”.
“Guatemala no necesita una justicia alineada con coyunturas políticas, necesita una justicia incorruptible, técnica y profundamente consciente de la diversidad que
compone la nación”, dijo.
Achim Scholz, presidente DRB, aseguró que este premio se concede a aquellas personas de la judicatura y de la abogacía que han arriesgado su vida, su salud, su libertad personal en defensa de los principios del Estado de derecho.
“La atención internacional que acompaña a la entrega del premio cumple también con el propósito de proteger a los galardonados en sus países de origen. La libertad y la democracia no es algo que deba darse por garantizado por sí mismo, pero vale la pena luchar por ellas”, afirmó Scholz.
Recientemente, Gálvez se postuló al cargo de magistrado de la Corte de Constitucionalidad (CC) por designación del Organismo Ejecutivo, pero no fue electo. Además, se ha postulado al cargo de fiscal general en anteriores procesos de selección.








