El caso presentado por el fiscal Rafael Curruchiche señala que hubo anomalías en la forma en que el exministro de salud, Óscar Cordón, firmó un convenio para la compra de medicamentos con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops).
El presidente afirmó que las acusaciones de la fiscalía son falsas, sin pruebas ni fundamentos, y que en el MP se encuentran desesperados porque pronto finalizará el mandato de Consuelo Porras.
“Son un grupo que se ha dedicado a fomentar la corrupción y la impunidad en el país de manera desvergonzada, son actores de corrupción que acusan a inocentes y dejan libres a culpables (…) Están desesperados porque el 16 de mayo se les acaba la fiesta”, aseguró Arévalo, indicando que el cambio de fiscal general será inminente.
El mandatario también calificó como una “bajeza” el hecho de que el fiscal Curruchiche haya señalado que hubo persecución a su hija y hermano para obtener información. Indicó que la fiscalía lo dijo como una forma de intimidación.
Arévalo aseguró que es falso que el convenio con la Unops debía ser firmado por el Congreso y no por el gobierno central, como se hizo en su momento. Denunció un interés particular del MP para intimidar a trabajadores del Ministerio de Salud, contra quienes se están girando órdenes de captura.
“Los van a ir a buscar para ponerlos en la cárcel. Gente que no ha hecho nada, pero a la que van a intimidar y amedrentar, porque a eso se dedican; a traficar con el miedo, a asustar a la gente”, refirió el presidente.









