El tiempo se suspende a sí mismo y nosotros con él, con el tiempo nos convertimos en sombras, en espectros y en recuerdos de lo que fuimos, muchas veces dicen que estamos conformados de las historias que hemos vivido, pero yo me pregunto si también estamos conformados de todas las ausencias, de todos y esos espacios vacíos.
El tiempo es algo relativo, porque comienzo a olvidar, hay caminos y nombres que ya no recuerdo, hay rostros que me cuesta imaginar, sonidos que no he vuelto a escuchar y también sabores, la nostalgia es parte de este viaje, a veces siento que si no hablo voy a explotar. Hay días en los que amanezco con la inmensidad sobre mí, con el dolor en la existencia.
Me recomendaron enfocarme en el presente en vivir en el lugar donde estoy ahora, que soltar también es parte de liberarse, pero y si no quiero liberarme del lugar donde nací, aunque muy pocas cosas me quedan allá, será que soy masoquista, será que soy y tengo una relación tóxica o será que es normal.
Descubrirme como una K´iche lejos del Mayab, sin territorio es y ha sido un proceso de entender las otras formas de habitar mi territorio, de existir más allá del tiempo y el espacio, mi papá me dijo cuando estaba en Guatemala y era niña “yo soy un indio sin tierra, no tengo nada que pueda heredarte a nivel material, más que lo que somos” pero en ese momento no entendí a lo que se refería, ahora eso soy yo también, una india que está construyendo otras formas y su propia historia de existir lejos de su territorio.
Salí de mi casa sin saber que no iba a volver en un tiempo menor de seis meses, después de 4 años ya, pienso que quizás habría empacado otras cosas, al menos tuve el tiempo de empacar, pero nadie puede definir el futuro, cuando salí la terapeuta que me acompaña me dijo que mi energía de raíz se dio la vuelta y el dolor en los muslos fue insoportable tuvimos que hacer varias gestiones y sesiones para regresarlo a su lugar, en un momento me sentí vacía y no sabía que eso también era una oportunidad. La terapeuta dijo, el vacío es hermoso, porque lo podemos llenar y yo no supe en ese momento que responder, ahora lo entiendo.
Muy poco he querido pensar en todo lo que ya no tengo ahora, en todo lo que ya no existe, muy pocas veces me siento a extrañar, trato de no pensar, prefiero sentir y dejarlo salir, prefiero asumir y confrontar mi dolor y mirarme a la cara, sin vergüenza.
La distancia de este viaje, lejos de donde nací me permite verlo con perspectiva y creo que también me ha sido necesaria la distancia, alguna gente inventa chismes y rumores, algunos dicen que inventé salir de mi casa para hacerme famosa, algunos otros que no soy maya de verdad que los mayas de verdad están enfrentando la cárcel, que no tengo compromiso político y que hasta soy una cobarde.
Me ha tocado ver lo peor de alguna gente, pero también me ha permitido verme, asumir mi responsabilidad y aceptarme con ternura, a aprender a no necesitar el permiso ni la validación de nadie para existir, en medio del dolor, veo que morir también es parte de este proceso. Lo bueno de un final es poder renacer. Siendo que he vivido ya muchas vidas y las que me faltan. Morir lo que ya sirve, morir lo que ya no aporta, morir cuantas veces sea necesario, sin miedo a cerrar lo que ya termino.
Elegir vivir en libertad en lugar de estar en la cárcel, a costa del rumor y 4 años fuera de casa, es asumir el dolor de la libertad y el costo de nuestras decisiones, lo he dicho siempre, yo no soy una víctima de nadie yo soy sujeta de mi propia historia.
Y saber que soy feliz, que estoy haciendo lo que yo quiero, que estoy aprendiendo y sirviendo a otros territorios, que en medio de todo vivir en libertad nunca ha sido fácil y mucho menos romántico, tampoco una metáfora.
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