Mientras el Colombia ya se generalizó para todos los automotores el seguro contra terceros, luego de un plan de persuasión de varios meses dado por el gobierno, sin contar con un plan parecido, nuestro Ministro de Gobernación sin ton ni son ni cálculo político alguno, se lanzó de primeras de primas a primeras a imponer el impuesto contra terceros para todos los dueños de automotores sin importar criterios si es para buses, autos, motos, pues todos debían comprarlo para mayo, sin tampoco tener en claro el costo, pues no se hizo la averiguación del caso entre las firmas aseguradoras. Eso causó tremendo malestar a la población nacional entre los dueños de buses, tráilers, carros, motos… puesto que el dicho ministro sin tacto político autorizó la obligatoriedad de imponer un seguro contra terceros dando como plazo el próximo mayo, sin tener un plan de convencimiento y persuasión previo a la población, sin contemplar ninguna escalación que debería comenzar con los buses extraurbanos, los tráilers, que son los mayores causantes de accidentes de tránsito, para luego ir por los automóviles y, más adelante, cierto tipo de seguro para las motos.
Le faltó a nuestro ministro y sus técnicos estudiar cómo se implementó una ley parecida en otros países con éxito, como es el caso de Colombia. En este hermano país, para su aceptación, se creó un programa de concientización de varios meses para mostrar los beneficios de este tipo de seguros luego de algún accidente de tránsito. Y los ahorros a la larga son claros para quienes sufren un accidente.
En Guatemala el ministro debió priorizar el pago del seguro contra terceros al transporte extraurbano y pesado. Para ello debió negociar con los transportistas y algunas aseguradoras hasta llegar a un acuerdo. Luego vendría la implementación del seguro para automóviles que son los que menos sufren accidentes de tránsito y buscar la forma más económica de pago, y, así, se diera un tiempo prudencial para que el ministerio diera clases y talleres para que la gente tome consciencia de su conveniencia.
¿Por qué lo necesito?, sería la pregunta de un propietario de automotor. En caso de presentar un accidente de tránsito con terceros, el conductor tiene tranquilidad de no pagar los daños materiales que pueda causar, lo cual protege su bolsillo y, además, cuenta con asistencia jurídica, según condiciones. Corresponderá al asegurado demostrar la ocurrencia del siniestro, así como la cuantía de la pérdida, si fuere el caso y al asegurador le corresponderá demostrar los hechos o circunstancias que sean excluyentes de su responsabilidad.
La falta de planeación de nuestro ministro, su falta de tacto político, su imprudencia y sus yerros en la aplicación del impuesto a los automotores le hacen responsable de la efervescencia social innecesaria que ha causado tal medida. Lo que se traduce en una tontería pueblerina, que ameritaría su salida del ministerio de Gobernación por tan absurda forma de querer resolver un problema real, pero donde el remedio salió peor que la pretendida solución. A su salida, el presidente deberá ordenar que su sucesor siga el ejemplo de Colombia para no tener que inventar así el agua azucarada. Para ello convendría que nuestro embajador en Bogotá actúe de inmediato. Más vale prevenir que lamentar. Seguro
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