En el teatro del mundo vemos una comedia en verdad peligrosa con intrigas dramáticas en episodios sensacionalistas como muestran los medios que presentan a la Casa Blanca como un manicomio en un reality show como el que Trump disponía en los años ochenta, en El Aprendiz. Ahora allí se luce Lex Lutor Musk, pero ojo, no es ficción. A este la tierra le parece ya muy pequeña para sus grandes ambiciones, y le pone a Donald Trump una especie de kriptonita que es el MAGA, más los proyectos espaciales suyos que, a pesar de sus fallos continuos, lo hipnotizan con su vasta red de ignorantes del MAGA. Ambos confían en imitar al presidente Hoover de 1928 cuando declaró una guerra comercial a todo el mundo y que provocaría la gran depresión mundial al año siguiente. Incluso Trump acaba de decir que no excluía que eso suceda este año, descuido que provocó la caída de los mercados. El punto a su favor es que quiere detener la infausta guerra en Ucrania que había sido estimulada por el complejo militar estadounidense que ha manejado a los Bush, a Obama, a Biden. El pretexto del Deep State al estimular esa guerra era debilitar a Rusia a través y como trampa le puso la expansión de la OTAN a las vecindad de Rusia, que era la línea roja de defensa puesta por Putin, y que Bush padre acordó con Gorbachov no traspasar. Ucrania significa “país de la frontera” tiene la raíz del pueblo ruso en su larga historia de casi mil años y sus iglesias ortodoxas no quieren a occidente.
Entretanto, Musk puede jugar con los países a su gusto haciendo negocios para seguir ampliando su capital y el de sus socios hasta ir a Marte. Trump es su principal “partner” o compañero y su peso se hace sentir en su gabinete luciendo como un “patojo” con gorra y cargando a su pequeño hijo con exabruptos constantes, incluso en las sesiones de gabinete. Pero además Elon pretende ir a Marte a través de su agencia espacial cuyo proyecto carísimo será subsidiado ciertamente por los contribuyentes estadounidenses. Tal vez se aprovechará de las estafas de las criptomonedas en el casino que se ha vuelto el planeta para los grandes magnates, mientras la estadounidense BlackRock va por la gestión de activos y servicios financieros en todo el mundo. Y ya empezó con Trump al comprar los puertos en ambos océanos del Canal de Panamá, e invertirá en Ucrania como lo ha hecho a lo largo de Medio Oriente.
En qué medida está Trump consciente que Musk es un personaje igual de complicado que él, solo que muy joven aprendiz de brujo, que quizás no tiene claro que el “grupo conservador” que está detrás de Trump que en las últimas décadas Estados Unidos perdió redujo su comercio alrededor del mundo, mientras China pasaba a controlar el gran espectro de la economía mundial con proyectos variados, sin gastar mucho en el presupuesto de defensa comparado con el estadounidenses, que es de cifras siderales. Es grupo por eso quiere reducir el presupuesto que apuntalaba al complejo militar industrial estadounidense porque las finanzas estadounidenses están que truenan. Por ello Trump sigue el consejo asesor indicado de que hay que reducir al máximo el presupuesto militar y la burocracia excedentaria. Con ese ahorro alentará el apoyo oficial en las relaciones comerciales para competir con China siguiendo su ejemplo. Pero, vaya paradoja, Trump viene con su retórica de guerras comerciales por todos lados como palanca para que los países hagan su voluntad, y lo que no ha hecho el país asiático si no por el contrario. Trump ha creado un verdadero estado de nervios en diferentes áreas de la economía mundial, porque los empresarios no pueden entender las acciones erráticas de Trump, que pueden golpear fuerte a muchas partes del mundo. Entretanto, en río revuelto, piensa Musk, ganancia de pescadores. Tarde o temprano este se va a aprovechar del Bitcoin ya confiscado por varias agencias de gobierno por su procedencia ilegal cuando Trump disponga su venta. Musk espera ganar para resarcirse de sus pérdidas en Tesla, cuyas ventas van a la baja…
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