El programa de fertilizantes fue organizado en el 2000 durante el gobierno de Alfonso Portillo y los gobiernos posteriores, bajo diferentes modalidades, lo han mantenido activo hasta a la actualidad. Ha operado dentro del ministerio de agricultura, pero su naturaleza ha sido puramente política y se ha usado para capitalizar la imagen de los gobernantes.
A través de este programa se ha entregado un quintal (45.36 kg) de fertilizante de las fórmulas 20-20-0 o 15-15-15 y un quintal de urea (46-0-0), a cada beneficiario de los municipios identificados por la Secretaría de Seguridad Alimentaria, como vulnerables a la inseguridad alimentaria, sin embargo, por razones políticas se ha terminado distribuyéndolos en todos los municipios del país.
En 2012, el gasto público invertido en el Programa Nacional de Fertilizantes fue de Q458 millones y en promedio para el período 2000-2012, su monto representó más de 6 veces el presupuesto de Extensión Agrícola y más de 10 veces el presupuesto del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA).
Una parte del presupuesto del programa de fertilizantes se destinó al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura para hacer estudios sobre el tema, pero nunca se hizo nada que valiera la pena. De los estudios financiados para evaluar el programa de fertilizantes, él único que tiene contribuciones fue uno realizado por personal del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente de la Universidad Rafael Landívar en 2013 (Gálvez Ruano, 2013). Encontraron que entre los beneficiarios el programa no tuvo ningún efecto en el rendimiento de maíz, beneficiarios y no beneficiarios tuvieron el mismo rendimiento. En frijol, los beneficiarios obtuvieron rendimientos que se situaron 1.54 quintales por debajo que los rendimientos obtenidos por los agricultores que no fueron beneficiarios. La participación en el programa tampoco tuvo efectos en el ingreso del hogar ni en la seguridad alimentaria. Adicionalmente, estimaron relaciones beneficio/costo de 0.98 para la parte dedicada a maíz y de -2.26 para la dedicada a frijol.
Se puede asumir que similar a ésta han sido todas las experiencias con este programa, por lo que parece increíble que como iniciativa continúe activa. Con la ampliación del presupuesto de gastos aprobada por el congreso en agosto de 2024, se le autorizó al ministerio de agricultura la adquisición de fertilizantes por Q400 millones, semillas por Q25 millones y herramientas de labranza por Q75 millones. Lo cual es más de lo mismo y quizás traiga consigo los mismos problemas de corrupción en la adquisición y distribución de los insumos y herramientas. Ya en noviembre de 2024, una investigación de ePinvestiga (2024) provee evidencias sobre la compra de fertilizantes.
Sobre como incrementar la autosuficiencia alimentaria, a finales de los años 70 del siglo XX, el profesor Barker y colaboradores evaluaron medidas de política para el logro de este objetivo en Filipinas (Barkey y Hayami, 1978; Barkey, Bennagen y Hayami, 1978). Encontraron que, frente a precios de garantía y subsidios a los fertilizantes, el desarrollo de infraestructura de riego registraba mayores indicadores de beneficio/costo, sobre todo por la interacción positiva entre irrigación y nuevas variedades de arroz. Las relaciones beneficio/costo fueron de 1.05 a 1.31 para precios de garantía, de 1.43 para subsidios a los fertilizantes y de 6.55 para inversiones en riego.
En Guatemala, la experiencia de invertir en medidas de política para apoyar la autosuficiencia alimentaria aconseja basarse en investigación agrícola. En el desarrollo de tecnología para maíz y arroz, investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas, ICTA, han obtenido relaciones beneficio/costo que oscilan entre 6.06 y 14.32 para maíz y entre 3.34 y 6.68 para arroz (Reyes Hernández, 2001). Sin embargo, desde el gobierno de Álvaro Arzú, esta institución quedó abandonada. No fue cerrada, pero se le condujo a una condición de marasmo.
Con la elección de este gobierno, la población se sintió muy esperanzada. Pero ¿qué es lo que está pasando? Cierto es que el gobierno actual no tiene mayor margen de maniobra, pero debe esforzarse por no hacer más de los mismo. Señor presidente, esperamos mejores cosas de usted.
Referencias
Baker, R. and Hayami, Y. (1978). Price Support Versus Input Subsidy for Food Self-Sufficiency in Developing Countries. Journal Ekonomi Kesehatan Indonesia, 36(2): 221-240. https://www.lpem.org/repec/lpe/efijnl/197812.pdf
Barker, R.; Bennagen, E. and Hayami, Y. (1978). New rice technology and policy alternatives for food self-sufficiency. International Rice Research Institute. Economic consequences of the new rice technology. Los Baños, Philippines. Pages 337-361.
ePinvestiga (noviembre 18, 2024). La sombra del diputado Boris España en el negocio de los fertilizantes. https://epinvestiga.com/investigacion/la-sombra-del-diputado-boris-espana-en-el-negocio-de-los-fertilizantes/
Reyes Hernández, M. (2001). La Rentabilidad Social de la Investigación Agrícola Gubernamental en Granos Básicos: El Caso del ICTA en Maíz y Arroz en Guatemala, 1973-90. Guatemala, Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas.
Gálvez Ruano, J.J. (Editor) (2013). Evaluación del Programa de Fertilizantes del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA). Guatemala: Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente.
*Mamerto Reyes es Economista agrícola
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