Este 18 de febrero, Human Rights Watch (HRW) con apoyo de las organizaciones Mujeres Transformando el Mundo (MTM), NiƱas no Madres LatinoamĆ©rica, y el Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva (OSAR Guatemala) presentó la investigación āForzadas a renunciar a sus sueƱosā, que documenta la respuesta fallida del Estado de Guatemala a la violencia sexual contra niƱas en cuanto a atención mĆ©dica, educación, seguridad social y acceso a la justicia.
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Ilustraciones: AmĆlcar Rodas Ser vieja es un hecho natural que muchas veces cuesta asumir, sobre todo si caemos en las trampas de una cultura que se opone a los procesos naturales de la vida. Una cultura que menosprecia la sabidurĆa que acompaƱa al crecimiento, que desprecia los rasgos de la madurez, que pretende extender losā¦
Moby Dick, la enorme ballena blanca con la frente arrugada y su gran joroba, es descrita como una pesadilla, un ser demoniaco, una bestia monstruosa, vengativa, devoradora de hombres. LeviatĆ”n. No obstante, tambiĆ©n se le reconoce como un ser mĆtico.
Las revolucionarias dejaron semillas que siguen floreciendo. Las hijas, las nietas, las sobrinas, las alumnas de aquellas mujeres que se atrevieron a saltar las trancas en busca de mejores condiciones de vida, heredamos su fuerza y la convicción.
Las amistades literarias a menudo no son sólo relaciones entre personajes; actĆŗan como espejos de las tensiones sociales, sicológicas y culturales de sus Ć©pocas. William Thackeray y Elena Ferrante ofrecen dos pares de amigas cuyos vĆnculos, a primera vista, parecen opuestos, pero en realidad revelan dinĆ”micas similares.
El relato, aunque distante en la geografĆa, me remite a Guatemala, a nuestra historia del siglo XX. Pienso en las mujeres del pasado, las de mi parentesco de sangre y las ancestras polĆticas. Leer sobre esa familia azotada por los giros de la historia, me hace recordar a la bisabuela que amortajó con su vestido de casamiento a su marido fusilado por el dictador Estrada Cabrera.
La violencia sexual sigue siendo un tabĆŗ sobre el cual se ha instalado una pesada losa de silencio, aunque en Guatemala sea un crimen cotidiano, masivo, permitido. Miles de niƱas son violadas por familiares, conocidos, personas cercanas. Y el Estado, las iglesias, las instituciones āde justiciaā hacen poco o nada por enfrentarlo.
La Puya se constituyó como un lugar de lucha, de rechazo a los megaproyectos, un espacio polĆtico donde se organizó la bĆŗsqueda de justicia de manera pacĆfica.
Rescatar a las āgrandes mujeresā y tambiĆ©n a āla mujer del dĆa a dĆaā, a su posición y relación con respecto a las estructuras de poder, sus ideas y sus acciones, sus silencios y voces, sus tecnologĆas y culturas y toda la complejidad de su existencia.










