Y así, me convenzo más cada día de la necesidad de concentrarnos en nuestro recurso natural más precioso, esos ciudadanos del mañana, pero también de hoy. Esa infancia y esa juventud urgidas de la promoción real de sus derechos dentro de las agendas nacional y global, más que de la alienación de la que son objeto desde sus primeros años, como entes de consumo.
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Me contaron que de vez en cuando, ahí debajo del tren elevado, al lado de las limusinas, los enjambres de motocicletas y los taxis de todo tipo, puede aparecer algún elefante. Es una pena que no me haya encontrado con alguno.
Alguna vez he enviado mis cuentos a concursos. Sin éxito hasta ahora. El dead line del certamen al menos me obligó a terminar esos relatos, que luego de saber el resultado de los concursos archivé en alguna gaveta del olvido.
Moby Dick, la enorme ballena blanca con la frente arrugada y su gran joroba, es descrita como una pesadilla, un ser demoniaco, una bestia monstruosa, vengativa, devoradora de hombres. Leviatán. No obstante, también se le reconoce como un ser mítico.
Con mi papá solíamos tener largas discusiones sobre la realidad de los niños trabajadores, habiendo sido él uno de ellos. En cuanto a su instrucción, él alegaba que eso de escribir acerca de hadas, ositos y duendes para los niños no hacía más que llenarles las mentes de tonterías. El leía el periódico, las noticias, los libros serios que se encontraba a veces en la escasa biblioteca de su escuela.
La Literatura con mayúscula debe hacerse sin deberes preconcebidos, aunque recordando la imperiosa frase de Miguel Ángel Asturias de que “el poeta es una conducta moral”. Dentro de la tensión entre el ser y la conciencia reside gran parte de la dinámica creativa.
El escritor ruso Mijaíl Bulgákov (Kiev 1891- Moscú 1940) es ejemplo de lo que significa la ingratitud de un pueblo con su propio genio, porque su vida breve fue un martirio, y su obra maestra El Maestro y Margarita no se publicó, sino censurada, y hasta 26 años después de su muerte, y la versión…
Extraña ciudad entonces Berlín donde aún las ruinas de la guerra eran visibles, baldíos desolados, calles cegadas, el muro omnipresente, alambradas, tierra de nadie, torres de vigilancia. Aquí está esta foto, ¿mayo 1975? Antonio y yo frente a la puerta de Brandeburgo cercada por alambradas.
En una sociedad donde el saber ha sido despojado, donde la búsqueda de respuestas es considerada peligrosa, es necesario ampliar las posibilidades, abrir ventanas y puertas, derribar prejuicios y acabar con las opresiones.
Monterroso tiene una escritura precisa y cargada de significados. Es creador de textos exactos, donde no falta ni sobra una palabra. Sus fábulas no son textos a lo clásico antiguo. Presentan formas parecidas con contenidos diferentes. En realidad, son parodias de fábula.










