No sé si estaba demasiado consciente de ello, pero aquella maestra de literatura nos enseñaba sobre la vida, y sus ejemplos venían del arte. Por esa razón fue más fácil que se fijaran en nuestra conciencia.
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Hay en la correspondencia una libertad y una oportunidad para la reflexión profunda que rara vez se da en persona. La ilusión de que esos trazos que van dibujando ideas, fantasías, sentimientos y opiniones sean leídos por un destinatario, deviene emocionante por demás.
Muchas de las expresiones incomprensibles de la conducta humana actual son producto del miedo. El miedo es rey, nutre al poder, a los gobiernos, a las masas asustadizas que se aferran a causas sin sentido para neutralizar lo que no pueden comprender.
El jardín encarna un acceso al vacío, donde se anulan los contrarios, donde se reconcilian la vida y la muerte, una plenitud instalada en el silencio y la quietud. El jardín es la conciencia, la extensión de quien lo cuida, la energía que se funde y se prodiga como corriente alterna.
Resistir es negarse. Resistir es no aceptar. Resistir es luchar, aunque la batalla parezca perdida y la contienda, absurda. También es un verbo que conjugamos a menudo sin preguntarnos las razones que nos impulsan a hacerle frente a la adversidad.
Me enamoré de los cuentos, como muchos, escuchando a mis abuelas y a mis padres relatar largas cavilaciones nocturnas que daban cuenta de sus impresiones sobre la vida, sus fracasos amorosos, sus enredos, sus dudas, sus deseos no cumplidos, entre otras menudencias.
Toda migración cuenta una historia. El relato de un desplazamiento geográfico hacia un lugar que no es el propio, por razones económicas, sociales, religiosas, políticas o de búsqueda personal, en el mejor de los casos.
No solo se trata de comprar libros en oferta, la Filgua también brinda la oportunidad de conocer a los autores, sus motivaciones y contextos a través de presentaciones de libros, foros y conferencias.
Esta curiosa antología de relatos del folclor oriental tiene sus raíces en la oralidad antigua e influyó de manera determinante en los diferentes pueblos que la conocieron y quisieron traducirla para compartirla con su gente.
El magisterio nos marcó a todos. Nos rescató de la pobreza, la ignorancia, la penuria, la escasez. Y no estoy hablando de dinero. La educación nos llenó de luz, de conocimientos, de valores, de indicios, de esperanza. Nos cambió la vida.










