Creo que una de las disyuntivas a las que estamos irremediablemente abocados como sociedad es a la de EVOLUCIONAR o BARBARIZARNOS, lo que podrĆa enunciarse tambiĆ©n en tĆ©rminos parecidos: civilización o salvajismo, democracia o anarquĆa, paz o guerra, progreso o retroceso, innovación o conservadurismo, izquierda o derecha, etcĆ©tera, aunque no toda esta enumeración sea paralelamenteā¦
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Inevitablemente, del dicho al hecho hay mucho trecho, aunque solo sea porque la palabra āDECIRā es apenas un verbo o una idea balbuceada, un mapa o una frĆ”gil representación unidimensional que uno se fabrica sobre el territorio de la realidad a travĆ©s del llamado pensamiento o lenguaje verbal, mientras que āLA REALIDADā es un conjuntoā¦
Tema complejo el de la verdad. CuĆ”l verdad, de quĆ© hablas, pues hay muchas o bien diversos enfoques o facetas de una misma verdad, es decir, diversos niveles segĆŗn desde quĆ© Ć”ngulo de la realidad hablamos, y al final de cuentas, quĆ© diablos es esa palabreja que llamamos ārealidadā. Ā Como no me canso de repetir,ā¦
Nunca olvidarĆ© el desagradable episodio que protagonicĆ© en la rue Greneta cuando estudiaba en ParĆs. Resulta que vivĆa allĆ Joelle, una joven vecina muy amable que nos invitaba de vez en cuando a mĆ, a Luis Eduardo Rivera, el escritor guatemalteco y a Jacobo RodrĆguez, el famoso pintor chapĆn, a cenar en su casa. Unaā¦
DecĆa yo la semana pasada que ciertos desfases entre mi manera de ver el mundo desde niƱo y la manera como los espaƱoles en general lo consideraban, fueron para mĆ tan sorprendentes e incomprensibles, que a lo mejor fue lo que me empujó mĆ”s tarde a identificarme con las visiones crĆticas y pesimistas que desarrollaronā¦
En esto de contrastar la idea que uno se hace de lo que cuentan sobre quĆ© o cómo es la realidad, con la realidad misma, hay la misma distancia que va del cielo a la tierra, como dije en el artĆculo de la semana pasada. Y es, justamente, lo que me sucedió cuando tuve laā¦
Ā”Hola amigos! GenĆ©ricamente hablando, los Follarismos vuelven del largo silencio causado por la imposibilidad de expresión periodĆstica cuando la inteligencia, la cultura y la ley caen prisioneras por un trogloditismo muy arraigado en nuestro continente. Pero como tambiĆ©n somos poseedores de tercas tradiciones de lucha para conquistar la verdad y la dignidad, ahora el destinoā¦


