Adonde quiera que fueran repetirĆan lo que ahora sabĆan, que Ć©l era Dios y se hallaba por encima de todas las cosas. QuĆ© mejores trompetas de la fama para proclamar su divinidad.
Pero las aves, una vez que desplegaron sus alas y recuperaron su libertad, hicieron caso omiso de las forzadas enseƱanzas de aquel perĆodo de esclavitud, y jamĆ”s una frase semejante salió de sus gargantas.

