Llegar a Solentiname desde el pacĆfico de Nicaragua, como lo hizo Sandra, sólo era posible entonces abordando en Granada un viejo vapor de comienzos de siglo, que hacĆa una travesĆa nocturna de doce horas hasta el puerto de San Carlos, donde el Gran Lago trasiega sus aguas al rĆo San Juan. Desde el mar Caribe, los tiburones nadan a contra corriente para remontar el rĆo y entrar al lago.
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