La abogada Claudia González interrumpe sus frases, se deshace en pausas. El día de la entrevista se cumplen dos años exactos de su captura y califica ese tiempo como “un calvario”. Aunque está en libertad provisional y ha vuelto a trabajar, sabe que su proceso será largo. Dice que cuando la juzguen en septiembre de 2026 será absuelta y todo “valdrá la pena”, pero pesa más lo que no dice. Tras 27 años dedicados al litigio y los derechos humanos, la exmandataria de la extinta Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), se sabe víctima de una injusticia.