Desde la frontera, Juan Diéguez observará al país perdido. Canta a los Cuchumatanes con una intensidad que pocas veces se logra en la poesía. Como liberal canta a la libertad.
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Velázquez mostró que los artistas verdaderos están siempre por encima de los gobernantes, y en especial de los monarcas, porque pueden hacer lo que ellos nunca pueden: representarse a sí mismos como sujetos capaces de representar a todos los demás seres y cosas del mundo.
El connotado biógrafo, traductor y principal estudioso de la obra de Miguel Ángel Asturias califica al autor de Hombres de maíz y El señor Presidente como un genio que no ha terminado de ser comprendido. Gerald Martin es uno de los invitados de honor a la Feria Internacional del Libro en Guatemala y ofrecerá mañana una lección inaugural sobre el Premio Nobel Guatemalteco.
Siempre me repito que voy a ir una de esas funciones, sobre todo cuando anuncian concursos de magos, solo es bajar en el ascensor los cinco pisos y ya estoy en la puerta del circo, pero ya van tres años y nunca me resuelvo.
Cada vez se hace más costoso encontrar contenido diferente a lo popular ya que los sistemas algorítmicos tienden a castigar lo atípico, restringiendo la creatividad e impactando negativamente a la cultura.
Toda migración cuenta una historia. El relato de un desplazamiento geográfico hacia un lugar que no es el propio, por razones económicas, sociales, religiosas, políticas o de búsqueda personal, en el mejor de los casos.
Pensar a Gramsci hoy en Guatemala puede remover ideas estancadas y abrir avenidas para la interpretación de una sociedad amenazada por el fascismo fundamentalista, por una cultura de la mediocridad y la violencia.
No solo se trata de comprar libros en oferta, la Filgua también brinda la oportunidad de conocer a los autores, sus motivaciones y contextos a través de presentaciones de libros, foros y conferencias.
La ausencia de conmemoración de efemérides de personajes históricos de la cultura y de sucesos trascendentales por parte del Ministerio de Cultura refleja una preocupante carencia en su misión fundamental de preservar y promover la memoria histórica y la identidad nacional.
Así como Bergson ya no puede seguir tratando el tiempo como lo ha hecho la filosofía del siglo XIX, o sea, como tiempo histórico; así Proust tampoco puede narrar obedeciendo a la continuidad exterior (no del todo real) de las cosas, como lo ha hecho el realismo de Hugo o Balzac.










