Herrera explicó que el Ejecutivo hizo pública la decisión de reducir el salario del binomio presidencial e instruyó para que se realizaran las gestiones internas para ese efecto. Además, mencionó que asumió que el tema estaba en análisis y que se emitieron dos dictámenes con resultados negativos.
Al ser cuestionada sobre por qué no hizo pública esta información, dijo que fue porque estaba a la espera de una resolución del trámite, luego de que la documentación había sido entregada, sin embargo, agregó que no tenía por qué informar a la población sobre este proceso.
«No le tenía por qué decir a la población eso, porque sí tuve la voluntad política de hacerlo. Me enviaron una carta, la cual firmé y entregué», dijo.
Herrera aseguró que el procedimiento le correspondía al Ministerio de Finanzas, no a la Vicepresidencia.
Sin embargo, ayer el ministro de Finanzas, Jonathan Menkos, dijo a eP Investiga que no hubo ninguna gestión formal para reducir los gastos de representación de la vicepresidenta.
“Me dicen que no me bajé el salario, pero yo sí tuve la voluntad política, también sé que hay derechos adquiridos, por eso no puedo salir a decir, todo lleva un proceso», declaró.
Relación tensa
Herrera también fue consultada sobre su relación con el presidente Arévalo, pero no ahondó en el tema y se limitó a decir que “continúa por el bien del país en una relación de trabajo”.
En una entrevista con el medio La Red, Herrera dijo que con Arévalo no son amigos, pero que le gustaría estar más involucrada en algunos aspectos, pero reconoció que esas son dinámicas que ocurren en los gobiernos.
En 2024, el Ejecutivo afirmó que tanto el presidente y la vicepresidente se reducirían en un 25 por ciento su salario, lo cual se hizo durante una actividad pública.
Según notas de la Agencia Guatemalteca de Noticias (AGN), ambos funcionarios cumplieron con ese compromiso, sin embargo, la vicepresidenta siguió devengado un salario de Q136 mil 412.