Miguel Ángel Asturias en el último portón (II)

Aún en su hogar, el Nobel atendió el teléfono y aproveché  a levantarme para estirar la espalda con la mirada en la larga librera del corredor con escritores guatemaltecos relevantes, colecciones de clásicos franceses e italianos… Al sentarme de nuevo en la sala vi sobre una mesa la foto de él y su madre con las manos…